El comportamiento de la oposición venezolana, sin duda es un buen caso de estudio para cualquier profesional de ciencias políticas, pues en cada momento de crisis, en lugar de reagruparse y salir fortalecidos, hacen lo imposible por superar sus acciones miserables, alejándose cada vez más de la aceptación de la gente que, hipotéticamente, podría llevarlos a su ansiada silla en Miraflores.

 

Por supuesto la llegada del Coronavirus (COVID-19) no podía ser la excepción e inmediatamente se activaron, que es lo mejor que saben hacer, desde la comodidad de su hogar, para bombardear con sus teclados las medidas tomadas por el Ejecutivo Nacional que exhorta a cortar la cadena de transmisión del virus, gobierno que mantienen en asedio permanente y al que orgullosamente, han acorralado con un bloqueo económico.

La última muestra de empatía con la mayoría del pueblo que hace de tripas corazón para superar una pandemia, surgió este martes, luego que el presidente Nicolás Maduro hiciera público a través de su canciller, la solicitud de 5 mil millones de dólares ($5MM) al Fondo Monetario Internacional (FMI) para mitigar la emergencia sanitaria, solicitud que según fuentes no oficiales, fue negada por el organismo.

Acto seguido ¿adivinen qué pasó? Comenzó el festejo, los militantes de redes sociales y guerreros del teclado, se aferraron a una información no oficial para construir una “victoria”, que se soporta nuevamente en el sufrimiento de los venezolanos.

 

Queda demostrado que ante la posibilidad de una catástrofe de grandes magnitudes, es la única esperanza del oposicionismo para llegar al poder. El bloqueo, que también los afecta a ellos y sus familias, es un “mal necesario” que están dispuestos a asumir, hasta las últimas consecuencias.


El Coronavirus, no solo ha develado la fragilidad del sistema de salud y el modelo económico global, también ha sacado a relucir el verdadero rostro de una clase política, que tiene el terrorismo como bandera.