Elevar el debate: las residencias estudiantiles | Por: David Gómez Rodríguez

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En el continente nadie puede hablar con más moral sobre la reivindicación de los derechos estudiantiles que la Revolución Bolivariana. La política de gobierno ha sido radical y sostenida cuando del derecho a la educación se trata. Según el artículo 3 de nuestra Constitución es la educación y el trabajo lo que da sustento al desarrollo de la nación y en general a los fines del Estado. Esa constitución es resultado del proceso de aprendizaje, diálogo, participación, construcción y planificación colectiva más importante de nuestra historia contemporánea, por esto la Revolución Bolivariana ha sido una gran universidad para Venezuela.

Los que hemos sido parte de la dirigencia estudiantil en tiempos de revolución sabemos que la lucha a veces nos lleva a confrontarnos con las estructuras del Estado, esta confrontación, cuando se hace sobre la base de objetivos revolucionarios nos permite medir nuestra capacidad de construir en medio de la dialéctica y las contradicciones propias del proceso de transformación social y ataque imperialista sistemático en el que vivimos. En el conflicto medimos nuestra capacidad de entender y ejercer el poder, tanto de parte del pueblo organizado como del propio gobierno bolivariano. Aunado a esto, es importante destacar que el conflicto siempre tiene un contexto, una circunstancia y solo entendiendo el momento histórico que vivimos seremos capaces de hacer nuestras luchas pertinentes.

El caso de las residencias “Livia Gouverneur” ha generado un debate importante al que debemos enfrentar con perspectiva revolucionaria. El Gobierno Bolivariano lejos de salir señalado por una campaña de desprestigio de la derecha o por la crítica de algunos factores aliados que se han visto afectados por las medidas tomadas, debe construir en colectivo las vías para el diálogo y levantar las banderas de las luchas de la juventud sin dejar de cumplir con la tarea de conducir y organizar las acciones pertinentes para garantizar en la coyuntura actual la salud y el bienestar de la nación. A su vez, la JPSUV y la FVEU debe servir como medio para organizar esas aspiraciones, los dirigentes deben alejarse de la prepotencia y construir puentes de entendimiento, incluso (cuando sea posible) con aquellos que nos adversan, pues es el clamor de la patria ver el futuro juntos y vencer a lo que nos amenaza como pueblo en forma de virus o de guerra. Hay que practicar aquello que decía el Che “hay que endurecerse sin perder la ternura”.

En tal sentido, el centro del debate no está en la forma, sino en aquello que resulta estructural: la salud de la nación, los derechos estudiantiles y la organización popular.

En torno a la salud de la nación el Estado debe seguir garantizando las condiciones y haciendo cumplir las ordenanzas que permitan superar la crisis pandémica con éxito, es decir con la menor cantidad de vidas perdidas y con las mayores garantías sociales posibles. debemos entender la gravedad y la seriedad del momento en el que vivimos como patria y como humanidad. Se pide solidaridad, pero más allá de la comprensión que algunos tengan o no de esta palabra, la revolución debe garantizar protección. Si vamos a plantear discusiones en este contexto hay que elevar el debate, pues como dijo el Presidente Nicolás Maduro «No estamos para jueguitos, si hay algún foco de COVID-19 hay que actuar. No sé qué más tengo que explicar para que eso se entienda». Debemos entender que este virus se transmite fundamentalmente a través de la inconsciencia, indolencia e indisciplina. Entonces, la patria nos exige ser conscientes, solidarios y disciplinados, hoy nuestro amor y compromiso se mide con estos parámetros y a ese nivel debe elevarse el debate.

En lo que respecta a los derechos estudiantiles, más allá de discutir sobre la confrontación entre el poder constituido y los estudiantes en torno a la administración de las residencias en la coyuntura actual o sobre las situaciones que llevaron a que se tensaran las relaciones, es vital plantearse debates más profundos y estructurales, por ejemplo la posibilidad de transformar el proyecto de las residencias estudiantiles “Livia Gouverneur” en un sistema nacional de residencias, que junto a la Misión Vivienda, el Ministerio del Poder Popular Para la Educación Universitaria, la FVEU y la JPSUV respondan al problema de fondo, un problema que va más allá de un espacio en Caracas y que constituye una reivindicación histórica a los universitarios dentro del país. Si bien es cierto que la policía nunca ha resuelto un problema en la universidad, es necesario insistir en que la democracia sí lo ha hecho, y la Revolución Bolivariana es la expresión más genuina de democracia en la historia del continente. Las mesas de trabajo convocadas deben estar preñadas de este espíritu, sólo así habrá siempre más proyectos que patrullas, y esto no es una responsabilidad única del Estado o de los estudiantes, es un principio que debe motivar a todos los sectores.

Finalmente, lo que atañe a la organización popular debe ser central. En Venezuela la forma de gobernar, el arte y la ciencia de administrar y ejercer el poder debe ser siempre la práctica integral de la democracia participativa y protagónica. Las residencias estudiantiles deben ser parte de la vida universitaria, y como la universidad debe orientarse a garantizar la producción tanto de conocimiento como de soluciones materiales para los problemas más sentidos de la patria, entonces las residencias estudiantiles deben ser productivas y deben estar conectadas de la manera más profunda con el poder popular. El ejercicio productivo, así como la formación permanente debe ser parte del concepto de las residencias, todas las organizaciones de la juventud, el poder popular y el Gobierno Bolivariano tenemos el gran reto de garantizarlo.

Ser estudiante debe ser una forma de militar en las soluciones, es por esto que es vital exhortar a todos, desde los Ministros hasta los residentes a pensar en este problema como estudiantes y así brindar soluciones brillantes a los problemas verdaderamente trascendentales, , como la pandemia o la construcción de la universidad productiva.

 

DAVID GÓMEZ RODRÍGUEZ

@davidgomez_rp


 

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