El Nacional, el histórico diario que arruinaron sus dueños

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La demanda de Diosdado Cabello a El Nacional puso de relieve que el histórico diario es un patrimonio del periodismo que arruinó su dueño y no la sentencia de un tribunal.

Una vez la justicia admitió la causa de difamación en contra de Cabello, procedió a notificar el embargo de los bienes del medio.

El procedimiento expuso al público la realidad de un periódico enorme que estaba reducido literal y metafóricamente a nada. Sus oficinas están vacías, su redacción desbalijada y la enorme imprenta de tecnología suiza es apenas una enorme pieza industrial que no sirve.

Apenas la justicia resolvió que El Nacional difamó a Diosdado, su dueño en el extranjero gritó que el embargo era una violación a la Libertad de Prensa y el ultraje a un medio que desde hace rato no imprime una hoja.

Una “información” falsa

En 2016 el diario El Nacional publicó una supuesta información que daba por seguro la vinculación de Diosdado Cabello con el narcotráfico. El señalamiento sería la confesión de un oficial que formaba parte de su seguridad cuando era presidente de la Asamblea Nacional y que desertó.

Una vez divulgada esta versión, fue replicada por medios internacionales como ABC; potenciando la versión fabricada de que Venezuela y sus políticos es un emporio de la droga.

Diosdado Cabello demandó al periódico El Nacional en 2015 pero no consiguió una sentencia sino 6 años después; un tiempo no muy expedito para quien la fábula atribuye ser dueño de Venezuela, la justicia y el poder real.

El diario ya estaba en ruinas

El dirigente político expuso el estado real del histórico diario, al cual le quisieron atribuir la responsabilidad de una ruina que ya estaba consumada.

El embargo de los bienes no es un capricho personal de Cabello, sino el trámite que corresponde cuando el demandado no tiene el capital para pagar una multa.

La justicia le concedió al dirigente político una reparación de 13 millones de dólares por daños a su moral y dignidad, pero por no tener los dueños esa cantidad, los tribunales enajenan los bienes del otrora histórico periódico arruinado por sus dueños.

Cabello prometió que una vez terminada la demanda, no se quedará con el edificio. Desde su programa ofreció que una vez terminado el procedimiento, cederá las instalaciones para la fundación de la Universidad Internacional para las Comunicaciones, y sugirió que debía llevar el nombre de Miguel Otero Silva.

 


 

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