Regresa, Trump, estás perdonado | Por: Roberto Hernández Montoya

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Vaya por delante una aclaración cardinal y estratégica: molécula por molécula, examinadas una por una, el señor Donald Trump es minuciosa y exactamente todo lo contrario de lo que aspiro a ser en la vida.

Pero examinemos el caso con cabeza fría: Trump es el único presidente gringo en décadas que no inició una guerra sino que más bien intentó detener las que encontró ya en curso; anunció su propósito de reunirse con @NicolasMaduro; se encontró de modo cordial y hasta juguetón con Kim Jong-un en la frontera misma de las dos Coreas; declaró que si él fuera presidente no habría guerra en Ucrania y que si estuviera en la Casa Blanca la detendría en 24 horas.

Sí, es verdad que instauró el actual bloqueo sádico a Venezuela y agasajo melifluo al ex presidente Guaidó en la Casa Blanca. No estoy hablando de un gobernante utópico. Estoy haciendo solo una comparación tosca con el genocida Biden. Trump es un energúmeno deleznable, inestable, radicalmente racista, machista e hijo integral del sistema financiero neoyorquino, el más depredador y primitivo del planeta; estimuló y lideró el asalto al Congreso, precursor del que prohijó Bolsonaro en Brasilia; amenazó con erigir un muro con México y que lo pagase este. Como buen patriotero, sus iniciativas son irracionales, grotescas y desmesuradas.

Es, en suma, un impresentable. Tosco, bestia, primordial, rudimentario, expresionista, fanfarrón, Falstaff. La imagen que tenemos de la población cavernícola. Es lo que hay, el sistema político de los Estados Unidos no da para más. Por eso es el caudillo ideal para los escuálidos. Se identifican con él tanto como con sus líderes: Rosales, Guaidó, Capriles, MariCori… Ahí tienes a la dirigencia opositora, en la que, como dijo una vez Orlando Urdaneta, no hay a quien ponerle una vela. De paso, no entiendo cómo un tipo inteligente y culto como Orlando está con esa gente. La humanidad es compleja.

Advierto que no estoy proponiendo que volvamos a la Era Trump, además, no tengo ningún poder para conseguir ese despropósito descabellado y suicida. Solo estoy intentando una meditación ilustrativa para tratar de entender la naturaleza del mundo en que estamos viviendo. O muriendo.

 

 

ROBERTO HERNÁNDEZ MONTOYA

@rhm1947

ÚN.


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