La derecha y sus medios | Por: Harim Rodríguez D’Santiago

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El liderazgo de izquierda que gobierna en América Latina es prácticamente un milagro. La forma como se construyen las opiniones políticas es un proceso complejo que es controlado por la derecha en medio de la ilusión de libertad de expresión que venden sus medios, periodistas, influencers, películas y comiquitas.

La socialización política es el concepto que describe ese proceso mediante el cual todos adquirimos conocimientos, valores, creencias y actitudes relacionadas con la política.

Los teóricos de la opinión pública describen cuatro factores imprescindibles para la socialización política: la familia, la educación, los medios de comunicación y los grupos de “pares” o personas similares.

En teoría, todos esos factores se ubican en un estatus similar, lo que sugiere un error inconmensurable, pues desatinadamente se le otorga a la familia, a la escuela y a los “pares” la misma dimensión y alcance que pueden tener los medios de comunicación, hoy más fortalecidos por esa especie de medios personales llamados redes sociales.

A pesar de la trascendencia que tiene la familia en la transferencia a las nuevas generaciones de conocimientos, su influencia se circunscribe al núcleo familiar. Igualmente pasa con los “pares”, amigos, compañeros con quienes compartimos una realidad comunitaria.

La escuela y las universidades en sí mismas tienen un papel que puede tener una mayor capacidad de ascendencia en la socialización política, de allí que la derecha invierte recursos para tener una educación hecha a su medida, aun así, su impacto se queda en pañales frente a los medios de comunicación y ahora las redes sociales.

La radio, la prensa escrita, las revistas y la televisión jugaron y siguen teniendo un papel significativo en la conformación de la opinión política, pero ahora las nuevas generaciones son presa de un nivel superior de ese impacto a través de la microsegmentación que logran los algoritmos de las redes sociales.

En ese mar de contenidos, la imposición de gustos y preferencias, que se traducen en opiniones opera como una especie de aplanadora que impacta individualmente a sus receptores, los desagrega y acorrala en medio de una apariencia de libertad.

Con esa capacidad de control de la información que tributa a los centros de poder, identificados plenamente con intereses comerciales y hegemónicos, la derecha cabalga con su potente arma: los medios de comunicación y ahora las redes sociales, el único factor de socialización que es transversal a los demás.

HARIM RODRÍGUEZ D’SANTIAGO

ÚN.


 

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