En Ecuador huele a Correa

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A pesar del linchamiento mediático, Correa gana terreno.

Cuando asumió el poder, nadie podía suponer que Lenín Moreno sería responsable de un desastre de proporciones épicas, y que destruiría en muy poco tiempo los inmensos logros de la Revolución Ciudadana liderada por Rafael Correa Delgado. Apoyado en esta fuerza política, que estaba conformada por la coalición entre Movimiento de Izquierda Revolucionaria, Acción Popular Revolucionaria, y Alianza País, Moreno se convierte en Presidente de un Ecuador que ignoraba que la traición era el verdadero plato fuerte de su agenda secreta.

Muchos han sido los desmanes del estudiante fallido que nunca alcanzó a culminar las carreras de Medicina y Psicología. «Existen indicios suficientes sobre un incremento patrimonial injustificado del actual presidente de Ecuador, Lenin Moreno, que se concretan en la adquisición de un lujoso inmueble en una de las zonas más exclusivas de España, ubicado en Villajoyosa, a través de empresas opacas en paraísos fiscales».

Lo dice un miembro de la Asamblea de Ecuador, Ronny Xavier Aleaga Santos, tras haber presentado ante la Fiscalía Anticorrupción y la Agencia Tributaria de España varias denuncias cursadas contra el Jefe del Estado ecuatoriano por presunto delito de organización delictiva, blanqueo de capitales, fraude fiscal y cohecho. La firma de inversiones «INA Investment Corp» habría comprado el inmueble, y se sospecha que la misma es propiedad de Edwin Moreno Garcés, el hermano del presidente de Ecuador.

El vendedor era el empresario español Emilio Torres Copado, propietario en Ecuador de la empresa de distribución de alimentos y bebidas «Dibeal» y se cree que íntimo amigo del presidente Moreno, cuyos mensajes retuitea frecuentemente en su propia cuenta en Tuiter.

Aleaga Santos relata que recibió en su despacho de forma anónima un dosier reservado, que implica al presidente actual de Ecuador y su familia en supuestos delitos de asociación y enriquecimiento ilícito, perjurio, lavado de activos y cohecho. La documentación demostraría su vinculación en el caso de corrupción de la empresa china Sinohydro, que construyó la hidroeléctrica Coca Codo Sinclair y que abonó un total de 18 millones de dólares en coimas a la empresa offshore Recorsa, relacionada con el empresario ecuatoriano Conto Patiño Martínez, quien transfirió ese dinero a más de 10 empresas fantasma en Panamá, entre las cuales se encuentra «INA Investment Corp«.

Correa ha dejado claro que Moreno y su gente, a pesar de tener la formación política deseable, traicionaron a la Revolucion Ciudadana «al primer plato de lentejas». El expresidente, desde Bélgica, donde reside desde hace algunos años, ha dicho al periodista Abraham Verduga, de «La Kolmena» que por igual gente como Augusto Barrera y María José Carrión, ex funcionarios del Gobierno, habían hecho lo mismo.

Correa ha dicho que le acusan de corrupción de manera injusta, pues «vivo en una casa de alquiler, vivo de las escuelas públicas, no tengo ni carro y mi esposa es profesora para ayudar a completar el presupuesto familiar». Rafael Correa pudo «llevarse a casa» 2.5 millones de dólares producto de donaciones perfectamente legales y registradas, pero prefirió entregarlos para el bienestar del pueblo ecuatoriano. Pero la realidad ha sido muy distinta y Lenín Moreno llega a su último año como presidente con un mandato convulso, con enfrentamientos constantes con Correa, con graves protestas sociales desatadas desde finales de 2019 y con la covid-19 causando estragos en Guayaquil.

Era el 24 de mayo de 2017 cuando el entonces mandatario Rafael Correa, después de dos legislaturas en 10 años, le colgaba la cinta presidencial a quien fue su vicepresidente, Lenín Moreno. Ese día, con la escena de los dos políticos unidos, todo parecía indicar que Ecuador iba a continuar con la senda social iniciada en 2007 por Correa, cuando, a partir de políticas de aumento de deuda, consiguió reducir la mortalidad infantil y la tasa de homicidios, así como la de pobreza y desigualdad. 

El último año de gobierno ha sido el más convulso para el presidente ecuatoriano: primero, vivió una grave crisis social después del anuncio del llamado «paquetazo» de austeridad, en el que destacaba la eliminación del subsidio a los combustibles; y ha terminado con el impacto de la pandemia y su consecuente triple crisis sanitaria, económica y social.

Estos hechos han marcado negativamente su popularidad entre los ecuatorianos: este mayo de 2020, su aprobación se sitúa en 18,7%, lejos del 77% favorable que llegó a alcanzar en sus primeros 12 meses en la Presidencia, y superior al 8%, el mínimo histórico, que obtuvo en octubre del 2019, en plenas protestas.

Lo cierto es que un sentimiento a favor del exmandatario empieza a sentirse con cada vez mayor fuerza por todo el país. Y no es para menos. Correa condujo al Ecuador a una época de prosperidad y crecimiento como nunca se había visto en los últimos 40 años. Mientras que Moreno, sepultado en denuncias de corrupción, lleva sobre sus espaldas el muy justo reclamo de haber manejado la crisis por la pandemia mundial de covid-19, con la más absoluta irresponsabilidad.

Correa ha expuesto de manera brillante todos los argumentos que avalan su inocencia ante denuncia de dudosa legitimidad, uno de los más sonados es el caso «Bochornos» por el que Correa fue acusado de cohecho agravado y ha sido demostrado que el ex presidente canceló de manera progresiva un préstamo de apenas 6.000 $ dólares, a un fondo de militancia al que el mismo Correa había aportado más de 7.000 dólares, es decir, más aun que el préstamo solicitado.

En tanto, Moreno y sus colaboradores más cercanos, (Richard Martínez, María Paula Romo, Otto Sonnenholzner, Juan Roldan, y Cinthia Viteri, entre otros), se encuentran involucrados en severos hechos de corrupción y son señalados como auténticos responsables por el caos que la nación andina vive hoy.

Desde 2017, Rafael Correa y especialmente sus partidarios en Ecuador enfrentan un penoso linchamiento mediático sin precedentes, que ha desatado una verdadera batalla por reinvindicar el honor del expresidente, y la sensatez de los argumentos de enorme peso y contundencia con que se ha defendido valientemente de la calumnia y de la insidia. Han sido emitidas órdenes directas desde los órganos rectores del Ministerio de Telecomunicaciones y Secretaría de Comunicación para restringir que cualquer vocero identificado con Correa exprese una opinión distinta a la hegemónica.

Producto de la presión social y el creciente debilitamiento del gobierno de Moreno, se han abierto espacios para la Revolución Ciudadana y Rafael Correa, sin embargo, los ataques informáticos o bloqueo de señales con aparatos especializados, la censura y la intimidación se han reactivado de forma siniestra a entrevistas anunciadas y efectivamente concedidas.

En mayo de 2019, radio Centro de Quito, censuró una entrevista (a mitad de transmisión) con Rafael Correa. El entrevistador, Daniel Montalvo denunció que el dueño del medio Édgar Yánez ordenó cortar la entrevista. ¿Por qué?. Fuentes internas dicen que el propietario recibió amenaza del ministro de Telecomunicaciones Andrés Michelena, so pena de no renovar su frecuencia.

Correa ha dicho al periodista ecuatoriano Abraham Verduga que denunciar esta narrativa y estos juegos de poder son uno de los nuevos desafíos del proyecto progresista. Ha defendido también de manera ardorosa que el cambio educativo, necesario para provocar el «cambio cultural y de mentalidad» necesita al menos 30 años de sostenido trabajo, y Moreno la ha interrumpido vilmente.

En enero, febrero y marzo de 2019 optaron, cada vez que se anunciaba una entrevista, por llamar a los medios y condicionar su participación en el concurso de frecuencias de espectro radioeléctrico, por lo que los medios optaron por ceder a las presiones, antes que poner en riesgo su medio de comunicación.
En mayo de 2019, en medio de una entrevista con un medio de comunicación de Santa Elena, que se rebeló frente a las amenazas, interrumpieron el servicio de energía eléctrica, para evitar que la entrevista pudiera ser transmitida.

No obstante, los partidarios de Correa crecen exponencialmente y cada comentario suyo desata un auténtico vendaval en redes sociales. Así mismo, son miles los comentarios que se suman al coro de defensa de Correa, especialmente por estas constantes «sacadas del aire» de las transmisiones y entrevistas hechas por el ex presidente ecuatoriano

Todo parece indicar que una esperanza comienza a abrirse paso en la mente de millones de ecuatorianos, que ante la barbarie de un gobierno insensible y traidor, anhelan «traer de regreso» a quien es, sin duda, uno de los estadistas y líderes políticos mas brillantes y carismáticos de los últimos tiempos en América Latina. Rafael Correa Delgado, economista, tiene, es cierto, un verbo rápido y encendido, pero al parecer será la voz de sus connacionales la que se levantará con elocuencia esta vez. Ecuador merece paz. Ecuador merece a Correa de vuelta.

 


 

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