En una declaración de gran calado humanitario, el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, manifestó su profunda preocupación por la crisis sanitaria que atraviesa la isla caribeña. El alto funcionario hizo un llamado urgente a las potencias globales para proteger la salud de la población frente al recrudecimiento del bloqueo petrolero y las graves fallas en el suministro eléctrico que paralizan hospitales y centros de atención médica en todo el país.
A través de su cuenta oficial en la plataforma X, el directivo enfatizó que la infraestructura vital de una nación no puede convertirse en un botín de guerra política. Aunque el titular de la OMS reconoció los esfuerzos internos de las autoridades cubanas para restablecer el flujo eléctrico y mantener los servicios básicos, subrayó que la estabilidad de un sistema de salud requiere garantías que hoy se ven vulneradas por presiones externas.
La OMS advirtió que la falta de energía afecta gravemente la atención hospitalaria, suspendiendo miles de cirugías y agravando la salud de muchos ciudadanos. Adhanom Ghebreyesus destacó los riesgos críticos para pacientes con cáncer y mujeres embarazadas.
Por otro lado, la comunidad científica internacional observa con alarma cómo la geopolítica interfiere en el derecho humano fundamental a la salud. En ese sentido, el experto etíope recalcó que “la salud debe protegerse a toda costa y nunca quedar a merced de la geopolítica, los bloqueo energéticos y los apagones”. Esta postura busca desvincular las diferencias ideológicas de la asistencia humanitaria esencial que requieren millones de personas en Cuba.
El impacto de las sanciones petroleras
La situación se tornó crítica tras las recientes medidas adoptadas por la administración de Donald Trump. A finales de enero, Washington arreció la política de asfixia económica mediante una orden ejecutiva que sanciona con aranceles a los países que suministren petróleo a la isla. Esta estrategia ha limitado drásticamente la capacidad de generación de las centrales termoeléctricas cubanas, provocando cortes prolongados que afectan la cadena de frío de medicamentos y el funcionamiento de equipos de soporte vital.
Además, el desabastecimiento de combustible ha impactado colateralmente en el transporte de ambulancias y la recolección de desechos hospitalarios. Por esta razón, la OMS insiste en que las sanciones no deben golpear sectores que sostienen la vida humana. El organismo sugiere que el acceso a la energía para fines médicos debería tratarse como una zona neutral, libre de represalias económicas.
Finalmente, el organismo internacional reiteró su disposición para colaborar en soluciones técnicas que alivien el sufrimiento de la población civil. La organización sostiene que el mundo no puede ignorar el impacto humanitario de un bloqueo que, al cortar el flujo energético, termina por asfixiar el derecho a la vida de los más vulnerables.



