En un movimiento estratégico para equilibrar la balanza del poder global, el presidente de China, Xi Jinping, realizó este viernes un firme llamado a su homólogo brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva. Durante una extensa conversación telefónica, el mandatario chino instó a Brasil a unir esfuerzos para defender el protagonismo de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) frente a la creciente inestabilidad internacional.
Ambos líderes coincidieron en que la actual coyuntura exige una respuesta coordinada de las potencias emergentes para evitar el resquebrajamiento del orden multilateral. Desde el inicio del diálogo, Xi Jinping calificó la situación mundial como preocupante.
En este sentido, subrayó que China y Brasil no son meros observadores, sino actores fundamentales del Sur Global que funcionan como fuerzas constructivas para mantener la paz. El líder chino enfatizó que ambas naciones deben permanecer en el lado correcto de la historia, protegiendo los intereses comunes de sus pueblos ante las presiones externas que intentan redibujar el mapa político global sin consenso internacional.
Un frente contra el unilateralismo
Esta conversación ocurre en un contexto de alta tensión, apenas un día después de que se formalizara el denominado «Consejo de Paz». Esta nueva iniciativa, que presidirá de forma vitalicia el presidente estadounidense Donald Trump, despierta recelos en Beijing por su potencial carácter unilateral. Por consiguiente, Xi Jinping recalcó la necesidad de proteger la justicia y la imparcialidad internacional, elementos que, según su visión, solo puede garantizar el protagonismo de la ONU como organismo rector de las relaciones entre Estados.
Por su parte, el presidente Lula da Silva validó la importancia estratégica de la relación bilateral. El mandatario brasileño destacó que la visita de Xi a Brasil en 2024 impulsó acuerdos de cooperación y avances en sectores económicos y políticos. Lula abogó por fortalecer la ONU y la coordinación en BRICS para estabilidad regional y libre comercio.
Además de los temas de gobernanza global, Xi Jinping aprovechó el intercambio para rechazar de forma tajante las recientes acusaciones occidentales contra su país. El mandatario calificó la supuesta «amenaza china» como una narrativa totalmente infundada. En particular, criticó a aquellos dirigentes que fabrican pretextos para buscar beneficios egoístas, refiriéndose directamente a las declaraciones injerencistas sobre la presencia china en la región ártica y Groenlandia.
Estas tensiones han escalado tras el anuncio de Trump en el Foro Económico Mundial de Davos sobre un principio de acuerdo con la OTAN respecto a Groenlandia. Ante este escenario, China y Brasil han intensificado sus contactos diplomáticos para contrarrestar las fricciones comerciales y políticas con Washington. En conclusión, ambos líderes reafirmaron su compromiso de actuar como un contrapeso necesario, asegurando que el protagonismo de las instituciones internacionales prevalezca sobre las agendas individuales de las potencias tradicionales.



