La Misión Permanente de Venezuela ante la Organización de Naciones Unidas (ONU) presentó este jueves un contundente documento al secretario general del organismo, Antonio Guterres, en el que reafirmó su condena a las agresiones que Estados Unidos (EE.UU.) ejerce sobre Latinoamérica. Este acto resalta la preocupación de la nación bolivariana por la creciente hostilidad que enfrenta la región y pone de manifiesto la necesidad de una respuesta internacional ante tales acciones.
Durante una conferencia de prensa, el embajador permanente de Venezuela ante la ONU, Samuel Moncada, subrayó que “Venezuela no constituye una amenaza para nadie”. En contraste, destacó que “la verdadera amenaza a la estabilidad de la región proviene de la presencia militar y del armamento nuclear estadounidense en el Caribe”. Este comentario refleja una visión clara de cómo Venezuela percibe las actividades militares de EE.UU., las cuales considera desestabilizadoras y perjudiciales para la paz en Latinoamérica.
Las declaraciones de Moncada surgieron tras una reunión bilateral donde el Gobierno venezolano expuso su preocupación por el aumento de las agresiones del gobierno estadounidense en los últimos años. Según el embajador, estas acciones han escalado a través de provocaciones constantes. En este contexto, Moncada recordó la implementación de medidas coercitivas unilaterales por parte de EE.UU., así como el desprecio hacia las instituciones legítimas de Venezuela, lo que agrava aún más la situación.
Además, hizo hincapié en que las decisiones estadounidenses han alcanzado niveles sin precedentes. El reciente despliegue de fuerzas militares estadounidenses en el Caribe genera alarmas en toda la región. La presencia de destructores y cruceros lanza misiles, junto con el despliegue de un submarino con capacidad nuclear, representa un cambio drástico en la dinámica militar en América Latina. Este tipo de acciones no solo infringe la soberanía de los países latinoamericanos, sino que también pone en riesgo la seguridad regional.
El diplomático venezolano no escatimó en críticas hacia estas nuevas agresiones y afirmó que “se trata de la primera ocasión en la historia en que se introducen activos militares con capacidad nuclear en América Latina y el Caribe”.
Esta afirmación resalta una violación abierta del Tratado de Tlatelolco, un acuerdo que desde 1968 establece la desnuclearización de la región y obliga a los Estados Unidos a respetar dicha declaración.
En conclusión, Venezuela ha dejado claro su rechazo a las agresiones provenientes de EE.UU. y ha pedido a la comunidad internacional que tome nota de estas acciones. La defensa de la soberanía y la paz en Latinoamérica debe ser una prioridad para todos los países de la región. Las agresiones deben ser condenadas y enfrentadas con unidad y determinación. La estabilidad y el bienestar del continente dependen de nuestra capacidad para resistir y responder a estas provocaciones.