El Senado de los Estados Unidos desafió el jueves la autoridad del Ejecutivo mediante el avance de una resolución que restringe la capacidad del presidente Donald Trump para ejecutar nuevas acciones militares contra Venezuela. Con este movimiento, los legisladores manifiestan un rechazo contundente ante las ambiciones expansionistas del mandatario en el hemisferio occidental, elevando el riesgo de una guerra abierta si no existe un control legislativo previo.
A través de una coalición entre la bancada demócrata y cinco senadores republicanos, la Cámara Alta aprobó la medida con un resultado de 52-47. Este apoyo bipartidista asegura que la votación final ocurra la próxima semana. No obstante, el camino legal parece obstruido, ya que el presidente posee la facultad del veto y la Cámara de Representantes aún debe procesar el texto. A pesar de estos obstáculos, el gesto simboliza una profunda inquietud tras la reciente incursión militar donde el Ejército capturó al pdte. Nicolás Maduro.
La respuesta desde la Casa Blanca y el Capitolio
Actualmente, el gobierno de Trump enfoca sus esfuerzos en el control de los recursos petroleros venezolanos. En consecuencia, la resolución establece que cualquier ataque adicional requiere la aprobación explícita del Congreso. El senador Josh Hawley, uno de los republicanos disidentes, subrayó que el despliegue de tropas en terreno extranjero exige obligatoriamente una intervención legislativa.
Por su parte, Donald Trump utilizó sus redes sociales para criticar duramente a los miembros de su partido que apoyaron la moción. El mandatario afirmó que estos legisladores comprometen la seguridad nacional y dificultan la autodefensa del país. En contraste, el líder demócrata Chuck Schumer defendió la votación como un rechazo a la unilateralidad presidencial que pone en riesgo la vida de los soldados estadounidenses sin un debate previo.
Los líderes del Congreso revelaron que no recibieron notificación previa sobre la redada contra Maduro y su esposa, Cilia Flores. Debido a esto, figuras como el senador Tim Kaine impulsaron la resolución, argumentando que la escala de la operación y las declaraciones de Trump sobre una supervisión de años en Venezuela superan la autoridad individual del presidente.
Además, el gobierno justifica estas acciones de guerra mediante argumentos que varían desde la lucha contra el narcotráfico hasta operaciones de aplicación de la ley. Sin embargo, senadores como Todd Young temen que esto derive en una ocupación militar prolongada para la cual la ciudadanía no está preparada.
La normativa en cuestión, nacida en 1973 tras el conflicto de Vietnam, busca equilibrar el poder entre el Comandante en Jefe y el Congreso. Aunque la Constitución otorga a los legisladores la facultad de declarar la contienda, los presidentes suelen estirar los límites legales para actuar de forma unilateral.
Finalmente, el debate se expande ahora hacia otras latitudes, como Groenlandia, donde la administración Trump también contempla opciones militares. Los demócratas ya preparan nuevas resoluciones para evitar invasiones en territorio de aliados de la OTAN. En conclusión, el Senado intenta frenar una escalada que podría sumergir a la región en una nueva guerra sin el consentimiento del pueblo representado en el Capitolio.



