La santa, luz y guía del camino, se reunió con su barrio, con su parroquia, bautizada como ella: Lucía cuyos ojitos parecen dos «paraparas».
El sábado pasado, en una fresca noche maracaibera, la parroquia Santa Lucía se engalanó para recibir a su patrona.

Recibida con sus gaitas de siempre y ppscionada en una colchón de rosas blancas, la patrona empedraera descendió a reencontrarse con su pueblo luciendo deslumbrante el día de su bajada.
Los Gaiteritos de Lucía fueron los encargados de comenzar el gran homenaje a la Virgen, amenizando la ocasion con coros y palmadas del colectivo luciteño, celebrando una tradición de profundo arraigo en la histórica Maracaibo.
La mártir
Como si fuera una inmigrante de su tiempo, Lucía asumió como suya la doctrina del amar a los otros como a sí mismo, en la Siracusa italiana de finales del siglo III.
Su dedicación a Cristo, la colocó en la mira de quienes ejecutaban las percusiones en aquellos aciagos dias y les dijo ¡no!
Su fe y determinación la llevaron al martirio el 13 de diciembre de 304, cuando el emperador Diocleciano la asesinó, no sin antes habiéndose arrancado los ojos, para ofrecerlos a su verdugo.


Antigua e histórica
A la parroquia Santa Lucía, le vino el nombre gracias a la iglesia centenaria que estaba sembrada en el corazón de la comunidad.
Formalizan su existencia, oficialmente, el 1 de enero de 1845, para convertirse en uno de los sectores más antiguos de la capital zuliana, defensor de las tradiciones de la ciudad, como único legado viviente y urbano, tras la destrucción del barrio El Saladillo.
Cuna de grandes como Felipe Pirela y Wilson Álvarez, la parroquia dispuso sus mejores galas para reencontrarse con su patrona,
que entre gaitas y alabanzas, portada por los Servidores de Lucía, recorrió en procesión, las calles de la barriada marabina.
La Santa Patrona salió de su iglesia bajo una lluvia de colores entre aplausos y oraciones.
Fotos: Franyer García/Henry Semprúm/Parroquia Santa Lucía



