Manifestantes de diversas organizaciones sociales se concentraron este domingo frente al Centro Metropolitano de Detención de Brooklyn, instalación donde el presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, cumplen su novena noche de confinamiento. Los asistentes denunciaron lo que califican como un «secuestro» ejecutado por el Gobierno de Estados Unidos el pasado 3 de enero y exigieron de manera unánime su liberación.
A pesar de las gélidas temperaturas que azotan la ciudad de Nueva York en este inicio de año, la solidaridad internacional mantiene una presencia ininterrumpida a las afueras del recinto penal. De acuerdo con el reporte del corresponsal de teleSUR, Henry Camelo, los activistas entonan cánticos y portan pancartas en apoyo a los líderes venezolanos. Además, los manifestantes reiteraron que esta acción constituye una violación flagrante de la soberanía nacional y del derecho internacional.
En este contexto, los voceros de la jornada explicaron que la detención carece de legitimidad jurídica. Ellos sostienen que la administración de Donald Trump utiliza excusas infundadas, similares a las empleadas en intervenciones militares previas en la región, para justificar lo que consideran una estrategia de apropiación de recursos. Por consiguiente, la multitud advirtió que el trasfondo real de esta operación es el control de las vastas reservas de petróleo y los recursos mineros de Venezuela.
Rechazo a la política exterior de la Casa Blanca
La protesta no se limitaron únicamente a la situación de la pareja presidencial. Por el contrario, los asistentes expresaron un profundo descontento con la gestión actual de Washington y sus políticas hacia América Latina. El periodista Henry Camelo detalló que las personas allí reunidas critican las constantes amenazas lanzadas contra naciones como Cuba, México y Colombia.
Asimismo, los participantes exigieron un cese inmediato a los poderes extralimitados que ejerce el Ejecutivo estadounidense para aplicar presión militar y sanciones económicas en el hemisferio. Los manifestantes recalcaron que la estabilidad de la región depende del respeto a la autodeterminación de los pueblos y no de acciones de fuerza coordinadas desde centros de detención extranjeros.
A medida que transcurren los días, el movimiento de apoyo gana tracción entre diversos sectores que ven en este suceso un precedente peligroso para la diplomacia global. Los activistas aseguraron que no abandonarán las calles hasta que el sistema de justicia estadounidense reconozca la ilegalidad del procedimiento realizado en Caracas.
Para finalizar, los movimientos sociales hicieron un llamado a los organismos defensores de los derechos humanos para que supervisen las condiciones de reclusión en Brooklyn. El evento concluyó con la lectura de una proclama donde se ratifica que la paz en el continente solo será posible mediante el respeto mutuo, reiterando que la única salida justa a este conflicto es la inmediata liberación



