En un movimiento diplomático de alto impacto para la seguridad regional, la presidenta encargada de la República, Delcy Rodríguez, recibió este miércoles en el Palacio de Miraflores al general Francis L. Donovan, actual jefe del comando Sur de los Estados Unidos. Este encuentro marca un hito en las relaciones bilaterales, priorizando el diálogo directo sobre la confrontación para abordar desafíos comunes que afectan directamente a la estabilidad del hemisferio occidental.
La información oficial circuló rápidamente a través de la cuenta en la red social X, @AlMomento_M, donde la oficina de la Presidencia detalló los pormenores de la cita. Asimismo, el reporte confirmó la presencia de figuras clave del gabinete ministerial venezolano, incluyendo al ministro para la Defensa, el General en Jefe Vladimir Padrino López, y al ministro del Interior, Justicia y Paz, Diosdado Cabello. Esta comitiva de alto nivel subraya la importancia que el Ejecutivo otorga a la coordinación de seguridad con las instancias internacionales.
Una agenda contra el crimen trasnacional
Durante las conversaciones, ambos gobiernos pactaron el diseño de una agenda técnica de cooperación bilateral. En este sentido, las delegaciones enfocaron sus esfuerzos en establecer mecanismos conjuntos para combatir el tráfico de sustancias ilícitas en la región, un flagelo que requiere inteligencia compartida y operativos coordinados. El plan de trabajo también contempla estrategias específicas para neutralizar células de terrorismo y gestionar los flujos de migración bajo un enfoque de respeto a los derechos humanos y ordenamiento legal.
Por otra parte, la reunión permitió que los especialistas militares de ambas naciones intercambiaran perspectivas sobre las amenazas emergentes en el Caribe y el Atlántico Sur. El general Donovan escuchó los planteamientos del comando estratégico venezolano respecto a la soberanía territorial, mientras que la parte estadounidense expuso sus capacidades de apoyo técnico y logístico para operaciones de interdicción en aguas internacionales. Este intercambio técnico busca reducir las tensiones y maximizar la eficiencia en la lucha contra los carteles del narcotráfico.
«Esta reunión ratifica que debe ser el camino diplomático el mecanismo para resolver divergencias y abordar temas de interés binacional y regional, de interés para todas las partes», rezaba la publicación oficial tras concluir la jornada. Consecuentemente, las autoridades venezolanas enfatizaron que la paz regional depende de la capacidad de los Estados para sentarse a la mesa, incluso cuando mantienen posturas políticas disímiles.
Finalmente, el Gobierno Nacional proyecta que estas mesas de trabajo generen resultados tangibles en el corto plazo, especialmente en el control de fronteras y la seguridad marítima. La presencia de la máxima autoridad del comando Sur estadounidense en la capital venezolana cierra un ciclo de aislamiento y abre una etapa de realismo político. Con este paso, Caracas y Washington demuestran que la seguridad colectiva del continente prevalece sobre las diferencias ideológicas.



