El tablero político venezolano ha dado un giro inesperado que redefine las alianzas internacionales en el hemisferio. Un reciente reporte de The New York Times reveló que la administración de Donald Trump ha optado por mantener interlocución con Delcy Rodríguez, por encima de la líder opositora María Corina Machado, debido a la “eficiente gestión” de Rodríguez sobre la infraestructura petrolera del país. Este movimiento estratégico confirma que el mandatario estadounidense descartó la opción de un gobierno de transición liderado por la oposición tradicional en favor de un enfoque más pragmático.
La decisión de la Casa Blanca ha causado estupor en los círculos diplomáticos. Durante sus recientes declaraciones, Trump fue tajante al evaluar el papel de la ganadora del Premio Nobel de la Paz 2025. “Ella es una mujer muy agradable, pero no tiene el apoyo ni el respeto necesario dentro del país para gobernar”, afirmó Trump sobre Machado.
En cambio, respecto a Delcy Rodríguez quien asumió el mando tras la captura de Nicolás Maduro, el mandatario señaló una sintonía operativa inmediata: “Hemos hablado con ella numerosas veces y ella entiende lo que hay que hacer; sabe que no tiene otra opción”.
De acuerdo con el análisis del diario neoyorquino, Washington valora la capacidad técnica de Rodríguez para mantener operativa la industria petrolera bajo presión. Este factor resulta fundamental para los planes de EE.UU. de “tomar el control” y estabilizar la producción de crudo. Por consiguiente, el gobierno estadounidense ve en el perfil tecnocrático de Rodríguez una vía más rápida para garantizar el flujo de energía hacia el norte, marcando un distanciamiento estratégico con los sectores que no han logrado consolidar poder interno de manera efectiva.
Además, el reporte sugiere que el secretario de Estado, Marco Rubio, ya coordina esfuerzos directamente con la vicepresidenta. Según el NYT, “los intermediarios persuadieron a la administración de que Rodríguez protegería y defendería las futuras inversiones en energía estadounidenses en el país”. En este sentido, un alto funcionario sostuvo que, aunque no la consideran una solución permanente, Rodríguez representa a alguien con quien creen que pueden trabajar a un nivel mucho más profesional y directo.
Pragmatismo sobre ideología
Por otro lado, esta nueva postura de Trump refleja un cambio hacia el «trumpismo clásico», donde los intereses económicos y la seguridad nacional prevalecen sobre el apoyo a figuras ideológicamente afines. La infraestructura petrolera, gravemente dañada tras años de crisis, requiere una gestión que conozca los engranajes internos de PDVSA, algo que Washington identifica actualmente en la figura de Rodríguez.
En conclusión, el panorama para la oposición venezolana se vuelve incierto ante este cambio de prioridades en Washington. Mientras las compañías petroleras estadounidenses se preparan para invertir miles de millones en la reconstrucción del sector, la política de la Casa Blanca prioriza la estabilidad operativa sobre la alternancia democrática inmediata. Fue bajo esta lógica de conveniencia técnica y económica que el presidente estadounidense finalmente descartó a María Corina Machado de su plan de gobierno para la nación suramericana.



