El presidente de Colombia, Gustavo Petro, denunció el hallazgo de artefactos explosivos en la zona fronteriza y alertó sobre un presunto bombardeo proveniente de territorio ecuatoriano. Durante un Consejo de Ministros, el mandatario colombiano reveló la aparición de al menos una bomba lanzada desde una aeronave en inmediaciones de la frontera común.
Petro aseguró que las autoridades ya investigan los detalles de este suceso, el cual ratifica sus sospechas sobre agresiones externas que no guardan relación con la actividad de grupos armados ilegales internos. En este sentido, el jefe de Estado colombiano solicitó formalmente la intervención de su homólogo estadounidense, pidió que el mismo actúe como mediador y establezca comunicación directa con el gobierno de Ecuador para evitar una escalada bélica innecesaria. «Nosotros no queremos ir a una guerra», enfatizó el presidente, subrayando que la estabilidad de la región depende de la prudencia y el diálogo diplomático.
Además, vinculó estos eventos con la presencia de aeronaves extranjeras en la zona, descartando que la fuerza pública de su país tenga responsabilidad alguna. Según Petro, resulta imperativo esclarecer la procedencia de este bombardeo para proteger a las familias campesinas que habitan la zona fronteriza, muchas de las cuales han decidido sustituir voluntariamente sus cultivos ilícitos. Por consiguiente, el gobierno colombiano advirtió que presentará pruebas audiovisuales grabadas desde el lado ecuatoriano para sustentar su denuncia internacional.
Contexto de una crisis comercial y militar
Por otro lado, esta acusación surge en un momento de máxima fricción económica entre Bogotá y Quito. Desde febrero de 2026, ambas naciones mantienen una «guerra arancelaria» iniciada por el presidente Daniel Noboa, quien impuso tasas a productos colombianos bajo el argumento de un control insuficiente del narcotráfico. En respuesta, Colombia aplicó gravámenes similares y suspendió la venta de energía eléctrica al vecino país, erosionando décadas de cooperación bilateral y comercial en la Comunidad Andina.
Asimismo, Ecuador inició recientemente una ofensiva militar de dos semanas denominada «Escudo de las Américas», la cual cuenta con el respaldo estratégico de Estados Unidos. Aunque Noboa rechazó las acusaciones de Petro y afirmó que sus operaciones se limitan estrictamente a su soberanía nacional, el gobierno colombiano mantiene su alerta máxima. La situación en la frontera de 600 kilómetros sigue siendo crítica debido a la presencia de organizaciones criminales dedicadas a la minería ilegal y el tráfico de drogas.
Finalmente, la comunidad internacional observa con preocupación este nuevo foco de inestabilidad en Sudamérica. Mientras Ecuador sostiene que sus ataques solo impactan escondites de grupos terroristas, Colombia exige respeto total a su espacio aéreo y a la integridad de sus ciudadanos. La investigación en curso determinará si los fragmentos hallados corresponden efectivamente a un bombardeo sistemático o a incidentes aislados derivados de la ofensiva ecuatoriana contra el crimen organizado.



