Nueva Zelanda es el primer país en prohibir el tabaco

Nueva Zelanda ya decidida a prohibir la venta de cigarrillos a menores de 18 años, ha aprobado una ley que a partir de 2027, se eleva un año cada año el acceso legal al tabaco. Impidiendo así que la generación que en ese momento alcanza los 18 no pueda comprar el nocivo producto legalmente, dijo la ministra asociada de Salud, Ayesha Verrall.

«Es un día histórico para la salud de nuestra gente. Fumar todavía es la principal causa de muerte previsible en Nueva Zelanda y causa uno de cada cuatro cánceres», añadió la ministra.

«Queremos asegurarnos de que la gente nunca empieza a fumar. A medida que crezcan, ellos y las futuras generaciones nunca serán capaces de adquirir legalmente tabaco. A la verdad, no hay una edad segura para empezar a fumar», argumentó Verrall.

Asimismo, la autoridad sanitaria e Nueva Zelandia informó que el estado legislará para restringir dónde se vende cigarrillo. «Solo se permitirá productos con baja nicotina en el mercado para reducir las probabilidades de que la gente se vuelva adicta» subrayó.

La ministra señaló que el 7,5% de la población neozelandesa es fumadora. El gobierno espera reducir este porcentaje al 5% para 2025 lo que en su opinión, ahorraría al sistema público de salud 3,6 millones de dólares.

Después de los 25 años de edad es poco probable hacerse fumador

Si una persona no se convierte en un fumador habitual a los 25 años, es muy poco probable que se convierta en fumador. «Esto presenta una ventana de oportunidad crítica para las intervenciones que pueden evitar que los jóvenes comiencen a fumar y mejorar su salud por el resto de sus vidas», declaró Emmanuela Gakidou,  profesora del Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud

Las cifras más precisas sobre las estadísticas globales en el tabaquismo destacan su enorme coste para la salud mundial. La cantidad de fumadores en todo el mundo aumentó a 1.100 millones en 2019, y el tabaquismo causó 8 millones de muertes, incluida 1 de cada 5 muertes en hombres en todo el mundo.


Eduardo Toro: