En un ambiente donde la espiritualidad y el amor se fundieron en un solo abrazo, la Plaza Bolívar de Caracas se transformó este domingo en un sagrario a cielo abierto. Bajo la guía espiritual del Padre Numa Molina, el pueblo caraqueño, movimientos religiosos y autoridades nacionales se congregaron en un emotivo encuentro de oración para elevar un clamor al Altísimo por la liberación del presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, y la primera dama, Cilia Flores.
El diputado de la Asamblea Nacional (AN), Nicolás Maduro Guerra, compartió un mensaje cargado de sensibilidad cristiana, al reconocer el proceso de sanación que atraviesa la nación tras los eventos del pasado 3 de enero.
“Reconocemos el dolor, como lo he dicho, porque donde hay dolor, donde hay tristeza hay amor y ese amor nos transforma en fuerza y tenemos que convertir en eso el 3 de enero con la gente que murió defendiendo la patria y la gente herida ajena a lo que estaba pasando. Aquí no hubo misiles que atacaron a los cristianos, paganos, judíos, evangélicos, no, aquí los misiles atacaron y mataron e hirieron a balas a venezolanos y venezolanas”, expresó.
Con la convicción de quien confía en la providencia, Maduro Guerra enfatizó que, aunque las marcas persistan, el país camina hacia su restauración: “El 3 de enero se le hizo a Venezuela una herida en la cara y la vamos a curar, la estamos sanando con fe, amor, trabajo, pero esa marca quedará toda la vida”. Asimismo, recordó el consuelo del Salmo 42, y pidió a los presentes a jamás perder la esperanza en el propósito divino para la nación.
La alcaldesa de Caracas, A/J Carmen Meléndez, se unió a las plegarias y destacó que la prioridad del pueblo es la unión nacional y la liberación de la pareja presidencial.
Reveló que el propio mandatario se mantiene en oración constante: “A través de un mensaje Nicolás nos dijo anoche que hoy iba a orar en un recinto especial y que le pedía al pueblo que hicieran una oración, y estamos en Venezuela orando”.
Por su parte, el jefe de Gobierno de Caracas, Nahum Fernández, cerró con una declaración de absoluta confianza espiritual: “Yo estoy seguro que Dios, nuestro Señor Jesús, va a liberar a Nicolás Maduro y a Cilia Flores”.
Con el tricolor nacional en alto y la oración como escudo, la jornada no solo fue un acto de fe, sino una demostración de resistencia frente a las adversidades políticas.
Los asistentes unieron sus voces en plegarias, para exigir la libertad del presidente Nicolás Maduro Moros y de la primera dama, Cilia Flores.
Este encuentro reafirma que la fe es el motor inquebrantable que impulsa la lucha por la dignidad nacional. Como bien concluyó el diputado Maduro Guerra en su bendición: “Vamos a seguir consolidando el país hacia la paz, el futuro, la prosperidad y hacia una victoria como es Venezuela, La Tierra Bendita”.
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