El Departamento del Tesoro de los Estados Unidos dio un paso significativo al modificar el esquema de sanciones que pesa sobre la industria petrolera venezolana. A través de la emisión de la Licencia General 46, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) autoriza ahora diversas transacciones críticas para el sector energético.
Específicamente, el documento permite operaciones ordinariamente incidentales y necesarias para el levantamiento, exportación, reexportación y venta de crudo. De igual manera, la medida abarca el suministro, almacenamiento, comercialización y transporte de petróleo de origen venezolano, incluyendo los procesos de refinación realizados por entidades estadounidenses establecidas.
En este sentido, la nueva licencia representa un permiso mucho más generalizado que las autorizaciones individuales que Washington emitía anteriormente, como ocurrió en el caso de Chevron. Es importante recordar que esta flexibilización ocurre en un contexto de reajuste global, siguiendo la estela de los alivios temporales que la administración estadounidense inició en 2024. Por lo tanto, el mercado energético internacional recibe una señal clara sobre la reintegración del crudo venezolano en las cadenas de suministro tradicionales, permitiendo un flujo de caja más dinámico para la operadora estatal y sus socios.
Restricciones y límites financieros
Sin embargo, el alivio no implica un cheque en blanco para todas las operaciones financieras. La Licencia 46 establece prohibiciones estrictas para proteger la arquitectura del sistema financiero estadounidense. Por ejemplo, el texto prohíbe explícitamente cualquier tipo de pago que las autoridades consideren como «no comercialmente razonable». Asimismo, la normativa veta los canjes de deuda o los pagos ejecutados mediante oro. De la misma forma, el Departamento del Tesoro mantiene el bloqueo total a cualquier transacción que involucre el uso de la criptomoneda venezolana Petro, limitando el marco de acción exclusivamente al ámbito petrolero comercial.
Mientras Washington ajustaba su política de sanciones, el Parlamento venezolano respondió con una acción legislativa contundente. Durante la sesión ordinaria de este jueves, la Asamblea Nacional aprobó por unanimidad la Reforma Parcial de la Ley Orgánica de Hidrocarburos. Este instrumento legal, que consta de 35 artículos, surge como resultado de un amplio proceso de consulta con diversos sectores productivos del país. El presidente del Poder Legislativo, Jorge Rodríguez, subrayó que esta ley queda sancionada para la posteridad y representa una victoria frente a las dificultades económicas que ha enfrentado la población.
Un nuevo horizonte productivo
En consecuencia, la combinación de la apertura comercial externa y la nueva base legal interna proyecta un escenario de reactivación para la industria. Los expertos señalan que estas medidas buscan estabilizar la producción y atraer inversiones que antes temían las represalias de las sanciones internacionales. Al fortalecer la seguridad jurídica con la reforma de ley, Venezuela se posiciona nuevamente como un actor clave en el tablero energético occidental. El gobierno nacional enfatiza que este cambio legal protegerá los intereses de las futuras generaciones y garantizará que la riqueza petrolera se traduzca en bienestar social.
Finalmente, el país avanza hacia una etapa de normalización operativa donde la eficiencia y la transparencia serán fundamentales. Las autoridades esperan que este alivio se traduzca en una mejora inmediata de los indicadores macroeconómicos y en el fortalecimiento de la infraestructura petrolera nacional. Venezuela demuestra, con hechos y leyes, que posee la capacidad técnica y política para superar los obstáculos externos y liderar el crecimiento energético en la región.



