La historia del millonario que deja huérfano a Samsung

El domingo murió el patriarca de una de las empresas más grandes del mundo; se trata del surcoreano Lee Kun Hee, el jefe de Samsung.

Lee transformó una empresa productora de electrodomésticos de calidad mediocre, en una marca potente que impuso la calidad como una vocación vital a costa de una enorme explotación que desluce este logro.

En la era regentada por este patriarca surcoreano en la empresa, Samsung se transformó la 17ma. compañía más grande del planeta.

En el mundo de la electrónica, en 1992 se convirtió en la empresa líder en cuanto a la producción de chips de memorias; y en 2011 superó a la estadounidense Apple en el mercado de teléfonos inteligentes.

Pero esta epopeya de convertir a Samsung en una de las grandes fortunas del mundo y en el paradigma de la innovación no fue un trayecto virtuoso. Detrás de toda esa utilería de oropel se oculta una trama de sobornos, corrupción y competencia desleal.

El poder del dinero

El poder y la influencia salvaron varias veces a Lee Kun Hee de un escarmiento mayor cuando la justicia le comprobó varios de estos delitos. Pero el servicio de esquivar la cárcel según un libro publicado por uno de sus exabogados, era una empresa aceitada de sobornos que invertía anualmente 200 millones de dólares en efectivo.

El alcance de su influencia en el poder político llegó hasta el presidente de esa nación Lee Myun Bak, quien en 2008 lo indultó y le salvó de pagar una multa de 100 millones de dólares por los cargos de malversación y evasión fiscal.

La compasiva razón del presidente es que liberaba a Lee para que pudiera seguir perteneciendo al Comité Olímpico Internacional; desde donde continuaría con el patriótico servicio de promover a la ciudad de Pyeonchang como sede de los juegos de invierno.

Pero el indulto presidencial a Lee no fue gratis. 15 años después la justicia puso en prisión al exmandatario luego de comprobar que el perdón al empresario le había costado 5.4 millones de dólares.

Esta trama de revelaciones que dan una aproximación a la obra de Lee Kun Hee, nos describen a un personaje obsesionado con el objetivo de ser siempre el primero; una especie de vocación que no siempre se detiene en cuál es el modo correcto y ético para hacerlo.


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