Las delegaciones diplomáticas de la República Islámica de Irán y los Estados Unidos de América concluyeron una intensa jornada de negociaciones en Ginebra con resultados alentadores para la estabilidad global. Tras sesiones de debate técnico y político, ambos gobiernos lograron establecer un acuerdo general sobre una serie de principios rectores que funcionarán como hoja de ruta para las futuras conversaciones. Este avance ocurre en un momento de alta tensión internacional, donde la mediación de Omán resultó determinante para acercar las posturas de Teherán y Washington en suelo suizo.
En declaraciones a la televisión iraní, el jefe de la diplomacia persa, Seyed Abbas Araghchi, señaló que en esta etapa presentaron nuevas ideas y registraron avances significativos en comparación con la sesión previa. Sin embargo, el canciller reconoció que aún persisten diferencias que requieren tiempo para aproximar las posiciones definitivas. Por su parte, los representantes estadounidenses, encabezados por el enviado especial Steve Witkoff y Jared Kushner, mantuvieron un perfil hermético pero propositivo durante los encuentros celebrados en la embajada omaní.
A pesar de las dificultades históricas, el camino iniciado podría conducir a un acuerdo definitivo en el corto o mediano plazo. Araghchi subrayó que ambas partes trabajan ahora en el intercambio de borradores para un posible documento final, lo cual marca una transición desde el diálogo abstracto hacia la formalización escrita. No obstante, el funcionario advirtió que la fase de redacción suele ser más compleja y que este intercambio de papeles no implica necesariamente la inminencia de un pacto total, dado el rigor técnico que exigen estos protocolos internacionales.
Postura de Teherán y el uso pacífico de la energía
Por otro lado, el canciller iraní precisó que todavía no existe una fecha fijada para la próxima ronda de negociaciones, aunque el flujo comunicativo permanece abierto. En paralelo, durante su intervención ante la Conferencia de Desarme en Ginebra, Araghchi alertó sobre el deterioro del derecho internacional y la escalada de conflictos armados en diversas regiones. Según su visión, estos factores contribuyen a un escenario de inestabilidad global que obliga a las potencias a actuar con mayor responsabilidad y apego a los tratados vigentes.
Asimismo, el representante de Teherán reiteró la postura de su país en favor del uso pacífico de la energía nuclear y defendió el compromiso de Irán con el Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares (TNP). En ese contexto, señaló que Estados Unidos ha adoptado posturas que, a su juicio, afectan la credibilidad de dicho instrumento internacional. Por consiguiente, el éxito de cualquier entendimiento futuro dependerá del respeto mutuo a la soberanía y del cumplimiento estricto de las normativas de seguridad atómica.
Próximos pasos y seguridad regional
Las conversaciones contaron con la mediación estratégica del ministro omaní de Relaciones Exteriores, Sayyid Badr bin Hamad bin Hamood Albusaidi, quien calificó los avances como un paso positivo para identificar objetivos comunes. Albusaidi publicó en la red social X que, si bien identificaron asuntos técnicos relevantes, aún queda mucho trabajo por hacer antes de la próxima reunión. Mientras tanto, en el terreno militar, Irán anunció un cierre temporal en partes del estrecho de Ormuz para cumplir con los principios de seguridad durante un ejercicio con munición real, lo cual subraya la complejidad del panorama regional.
En conclusión, este nuevo acercamiento busca superar la parálisis de la primera ronda de conversaciones en Mascate realizada el pasado 6 de febrero. Aunque los avances actuales son mayoritariamente conceptuales, la voluntad de ambas delegaciones para redactar un acuerdo base sugiere un cambio de tono en la diplomacia bilateral. El mundo observa ahora con cautela cómo evolucionan estos principios rectores hacia un texto jurídico vinculante que garantice la paz.



