El equipo jurídico que representará al mandatario venezolano y a su esposa ya definió su estructura ante el Tribunal del Distrito Sur de Nueva York. El reconocido penalista Barry Pollack, famoso por defender al periodista Julian Assange, asumió formalmente la defensa del presidente constitucional de Venezuela, Nicolás Maduro. El grupo de abogados enfrenta ahora un proceso que analistas califican de naturaleza estrictamente política.
Esta acción ocurre tras el traslado forzoso del líder bolivariano a territorio estadounidense el pasado sábado, luego de que fuerzas militares bajo órdenes de la Casa Blanca perpetraran bombardeos contra Caracas y diversos estados del país el 3 de enero, dejando un saldo de decenas de víctimas civiles y militares.
Durante la audiencia inicial de este lunes, el tribunal intentó vincular a Maduro con delitos de narcotráfico. No obstante, la defensa sostiene que estas acusaciones carecen de pruebas y responden a una estrategia de la administración Trump para desprestigiar al líder venezolano. Pollack, asociado a la firma Harris St. Laurent & Wechsler LLP, aporta más de 30 años de experiencia en litigios criminales complejos. Su trayectoria incluye la membresía en instituciones de élite como el American College of Trial Lawyers y la presidencia de la National Association of Criminal Defense Lawyers.
Un frente legal de alto perfil
Además de Pollack, el presidente Maduro incorporó este martes a su equipo de abogados a Bruce Fein, un veterano experto en derecho constitucional que trabajó para el gobierno de Ronald Reagan. Fein, graduado con honores en Harvard, posee una trayectoria de 50 años en Washington D.C. y ha asesorado a diversos países en la redacción de sus cartas magnas. Recientemente, el jurista se mostró crítico con la gestión actual de la Casa Blanca, llegando a publicar artículos donde advierte que la intervención en Venezuela representará el «Waterloo de Trump».
Por otra parte, la primera combatiente Cilia Flores cuenta con la representación de Mark Donnelly, de la firma Parker Sanchez and Donnelly. Donnelly se especializa en delitos económicos y acumula más de una década de servicio previo en el Departamento de Justicia de EE. UU., lo que le otorga un conocimiento profundo del sistema procesal norteamericano.
Mientras el juez federal Alvin K. Hellerstein conducía la audiencia, miles de ciudadanos se congregaron frente a la corte para exigir la liberación inmediata de los detenidos y repudiar la agresión militar. Los manifestantes señalaron la hipocresía de la administración Trump, la cual indultó recientemente al expresidente hondureño Juan Orlando Hernández, a pesar de su sentencia por narcotráfico real y comprobado.
En este contexto, la defensa cuestiona la legitimidad del arresto. Pollack ya planteó ante el tribunal serias dudas sobre la legalidad del «secuestro» ejecutado por militares y adelantó que presentará numerosos recursos para reivindicar los privilegios del mandatario. La estrategia de los abogados se centrará en demostrar que este juicio ignora el orden jurídico internacional y busca desviar la atención de los escándalos internos que sacuden a la Casa Blanca.



