En una maniobra de alta precisión ejecutada en la región del Catatumbo, el Ejército de Colombia confirmó este miércoles el primer bombardeo bajo la administración del presidente Gustavo Petro contra estructuras del Ejército de Liberación Nacional (ELN). La operación militar golpeó directamente al Frente de Guerra Nororiental, ubicando su radio de acción entre los municipios de Tibú y El Tarra, en el departamento de Norte de Santander.
Este golpe estratégico responde a meses de seguimiento técnico y humano sobre las actividades criminales en esta convulsa zona fronteriza. La incursión aérea ocurrió alrededor de la medianoche, tras procesar informes de inteligencia que situaban a un grupo de entre 50 y 60 guerrilleros en un campamento base.
Según las autoridades, los insurgentes utilizaban este enclave para coordinar el control territorial y asegurar rutas críticas de narcotráfico hacia el exterior. Como resultado inmediato de la acción, las fuerzas estatales reportaron la neutralización de siete presuntos integrantes del grupo subversivo, la captura de un combatiente y la recuperación de una cantidad significativa de armamento pesado.
Resultados y despliegue técnico
Además de las bajas reportadas, el Ejército Nacional logró la incautación de material de guerra que evidencia la tecnificación del conflicto en la zona. «Durante la operación militar hemos logrado incautar armas largas y cortas, municiones y artefactos explosivos improvisados», señalaron las Fuerzas Militares a través de sus canales oficiales. Asimismo, destacaron la destrucción de drones y granadas adaptadas para aeronaves no tripuladas, herramientas que la guerrilla emplea cada vez con mayor frecuencia para vigilar y atacar a la fuerza pública.
Por otra parte, la efectividad del operativo radicó en la coordinación estrecha entre la Fuerza Aeroespacial y la Policía Nacional. Una vez que las bombas alcanzaron los objetivos, unidades de élite descendieron por tierra y aire para realizar el reconocimiento del terreno y asegurar el perímetro. Por consiguiente, el comandante general de las Fuerzas Militares, general Hugo Alejandro López Barreto, reafirmó la voluntad de mantener una ofensiva sostenida para debilitar a las estructuras que amenazan la tranquilidad de la población civil en Norte de Santander.
Contexto político y social
Simultáneamente al desarrollo de los combates, el presidente Gustavo Petro aclaró que este operativo representa el bombardeo número 14 de su gestión. El mandatario enfatizó que sus órdenes priorizan siempre la protección de menores de edad que la guerrilla recluta forzosamente. No obstante, el jefe de Estado combinó el uso de la fuerza con un llamado a la paz social, invitando a los campesinos de la región a abandonar los cultivos ilícitos. “Invito al campesinado a erradicar los cultivos de hoja de coca voluntariamente”, expresó el presidente, instando a sus oficinas a acelerar los planes de sustitución.
Finalmente, este ataque ocurre en un momento de máxima tensión en la frontera con Venezuela, donde el ELN y las disidencias de las FARC (Frente 33) mantienen una guerra abierta por el dominio de las rentas criminales. Esta disputa territorial ya suma más de un centenar de víctimas mortales y ha provocado el desplazamiento forzado de aproximadamente 65.000 campesinos en el último año. En conclusión, el Ejército asegura que no bajará la guardia hasta desarticular las redes logísticas que alimentan la violencia en el Catatumbo.



