La escalada bélica en Oriente Próximo ha desatado una tormenta financiera que amenaza con socavar la estabilidad de las potencias involucradas. Los costos de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán alcanzan los 20 mil millones de dólares, según estimaciones. Este conflicto crea un impacto económico global. El gasto militar estadounidense es de mil millones de dólares diarios.
Cálculos basados en informes del Pentágono sugieren que la intensidad de las operaciones actuales está drenando los recursos federales a una velocidad sin precedentes en la historia reciente. De acuerdo con una sesión informativa presentada por el Pentágono ante el Congreso estadounidense, tan solo en los primeros seis días de la operación denominada «Furia Épica», la factura ascendió a 11 mil 300 millones de dólares.
La administración de Trump no pidió permiso al Capitolio para iniciar hostilidades. El gasto ha aumentado a más de 11 mil dólares por segundo. Esta cifra podría aumentar por el incremento de los precios del combustible en EE. UU. Posteriormente, los legisladores de ambos partidos recibieron detalles preocupantes sobre el uso de suministros. Por ejemplo, en apenas 48 horas, las tropas consumieron 5 mil 600 millones de dólares en municiones de alta precisión, como las bombas AGM-154, cuyo coste unitario supera los 836 mil dólares.
Por consiguiente, el Departamento de Defensa ha tenido que recurrir al uso de bombas convencionales menos precisas para evitar el vaciado total de sus arsenales estratégicos. Este escenario plantea un dilema económico profundo: el país con el mayor presupuesto militar del mundo casi un billón de dólares para 2026 inició esta contienda con un déficit previo de 28 mil 800 millones de dólares en fondos para compra de munición.
El costo para los aliados y la crisis de suministros
Por su parte, Israel también enfrenta un panorama desolador en sus finanzas públicas.El Ministerio de Finanzas israelí estima pérdidas de tres mil millones de dólares semanales, obligando a Netanyahu a adoptar un “presupuesto especial”. Además, Israel informó a Washington sobre escasez de misiles interceptores, presionando su producción. La movilización de reservistas y la presión en Gaza asfixian la economía hebrea en medio del intercambio de drones y misiles con Teherán.
Mientras tanto, la escasez de componentes críticos ha obligado al Pentágono a desplazar sistemas de defensa aérea desde puntos estratégicos en Corea del Sur y el Indo-Pacífico. Esta maniobra no solo implica un alto costo logístico, sino que debilita la presencia estadounidense en otras regiones volátiles. Asimismo, expertos del Centro de Estudios Estratégicos Internacionales (CSIS) advierten que, de prolongarse el conflicto, el Congreso deberá aprobar fondos suplementarios que podrían alcanzar cientos de miles de millones de dólares para evitar un colapso operativo y económico.
No obstante, la crisis no afecta a todos por igual. Mientras el ciudadano promedio sufre el alza de la inflación, ciertos sectores de la industria armamentística y energética registran ganancias extraordinarias. Empresas como Lockheed Martin y RTX Corporation han visto subir sus acciones de manera meteórica debido a la demanda insaciable de hardware militar.
Finalmente, la operación «Furia Épica» entra en su tercera semana con efectos crecientes en los mercados internacionales y sin una salida diplomática a la vista. El efecto bumerán de las sanciones y el gasto militar desmedido amenaza con transformar una victoria táctica en una derrota financiera a largo plazo.



