“Buenas tardes, California, mi nombre es Benito Antonio Martínez Ocasio y si hoy estoy en el Super Bowl es porque nunca dejaron de creer en mí”, declaró el cantante puertorriqueño Bad Bunny ante miles de personas que se reunieron en el Levi’s Stadium de Santa Clara para disfrutar del Super Bowl 2026. Este evento, que tradicionalmente se centra en el fútbol americano, se transformó en un escenario vibrante donde la cultura latinoamericana ocupó un lugar central, destacando la riqueza y diversidad de la herencia cultural de la región.
Aunque el enfrentamiento entre los Seattle Seahawks y los New England Patriots atrajo la atención de los fanáticos del deporte, la participación de Bad Bunny en el espectáculo del medio tiempo se convirtió en el foco principal de los medios de comunicación. En un contexto marcado por las amenazas de redadas migratorias y la protesta pública del artista contra las acciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), su actuación resonó con un mensaje poderoso.
Durante la ceremonia de entrega de los Grammy, donde recibió el premio a la Grabación del Año por su álbum «DTMF (Debí Tirar Más Fotos)», Bad Bunny ya había dejado claro su compromiso con la comunidad migrante. El reggaetonero dedicó su canción “NUEVAYoL” a los migrantes, especialmente a la diáspora puertorriqueña en Estados Unidos. “¡Qué rico es ser latino!”, exclamó antes de interpretar su éxito “Titi me preguntó”.
Este momento no solo celebró la cultura latinoamericana, sino que también sirvió como un recordatorio de las luchas que enfrentan muchos en su búsqueda por una vida mejor. Al tomar el micrófono, Bad Bunny pronunció “God bless America”, seguido de una mención a todos los países del continente americano, corrigiendo así la noción comúnmente utilizada por los estadounidenses que se refieren a sí mismos como “americanos”.
Identidad y lucha en el escenario
El simbolismo de su actuación fue profundo. Bad Bunny utilizó una versión de la bandera de Puerto Rico con franjas rojas y blancas y un triángulo azul claro, representando la lucha por la independencia de la isla. Además, “La Casita”, una réplica de una vivienda típica puertorriqueña, adornó el escenario, evocando imágenes de los barrios boricuas. Este elemento escenográfico, con su techo plano y colores vibrantes, conectó emocionalmente con los asistentes, reflejando la esencia de la cultura puertorriqueña.
A pesar de las críticas que enfrenta el género urbano por su hipersexualización, Bad Bunny también dedicó un tema a las mujeres que buscan disfrutar sin ser molestadas. “Yo Perreo Sola”, lanzada durante la pandemia, se convirtió en un himno para muchas.
El espectáculo no se limitó solo a Bad Bunny. La reconocida cantante Lady Gaga sorprendió al interpretar una versión tropical de su éxito “Die with a Smile”, acompañada por una banda de salsa, y luego danzó junto a Bad Bunny al ritmo de “Baile Inolvidable”. Ricky Martin también hizo acto de presencia, cantando a capella una versión de “Lo que le pasó a Hawái”, una canción que critica el desplazamiento de comunidades y la privatización de recursos naturales por parte de Estados Unidos.
Así, el Super Bowl 2026 no solo fue un evento deportivo; se convirtió en una celebración vibrante de la cultura latinoamericana y un espacio para expresar resistencia ante las adversidades. La música y el arte se alzaron como poderosas herramientas para visibilizar las luchas sociales y culturales, recordando a todos que la identidad latinoamericana sigue viva y fuerte en cada rincón del continente.



