La vicepresidenta ejecutiva de la República, Delcy Rodríguez, ha compartido recientemente un material audiovisual que arroja luz sobre el complejo entramado del narcotráfico y su conexión directa con EE.UU. Este video, basado en el Informe Mundial de Drogas 2025 de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), revela cómo la droga que se consume en el territorio estadounidense llega a través del océano Pacífico, principalmente desde Colombia.
El informe destaca que un impresionante 87 por ciento de los estupefacientes producidos en Colombia se moviliza por la ruta del Pacífico hacia el mercado norteamericano. Este dato sorprendente subraya la importancia de esta vía en el tráfico de drogas, no solo hacia Estados Unidos, sino también hacia Europa. En contraste, solo un ocho por ciento de la droga sale de las costas del Caribe y la Guajira colombiana. Esta diferencia significativa en las rutas utilizadas para el tráfico de estupefacientes plantea interrogantes sobre las estrategias implementadas por los grupos narcotraficantes y las autoridades involucradas en la lucha contra este flagelo.
A medida que se profundiza en el tema, es esencial mencionar que un cinco por ciento adicional de la droga colombiana intenta llegar a través de Venezuela. Los narcotraficantes utilizan este país como un puente hacia las islas del Caribe y Europa. Este dato resalta la complejidad de la situación en la región y la necesidad de una colaboración internacional más efectiva para combatir el narcotráfico.
La ruta del pacífico: el corazón del negocio
En su mensaje Rodríguez enfatizó que “¡El cártel está en el NORTE!”, sugiriendo que Washington no solo tiene conocimiento de estos datos, sino que también juega un papel crucial en el mantenimiento del mercado mundial de drogas. De hecho, Estados Unidos encabeza la lista de los 30 países con mayor consumo de estupefacientes, mientras que Venezuela no figura en el informe de la UNODC. Esta afirmación invita a reflexionar sobre las dinámicas del narcotráfico y las responsabilidades compartidas entre los países productores y consumidores.
Además, el video se convierte en una herramienta poderosa para generar conciencia sobre la magnitud del problema. Al mostrar de manera clara y concisa cómo se mueve la droga hacia EE.UU., se abre un espacio para el diálogo y la búsqueda de soluciones efectivas. La lucha contra el narcotráfico no puede ser responsabilidad exclusiva de un solo país; requiere un esfuerzo conjunto que involucre a todas las naciones afectadas.
En conclusión, el análisis presentado por Delcy Rodríguez pone de manifiesto la complejidad del tráfico de drogas y su impacto en la seguridad regional. La droga, que sigue siendo un desafío global, necesita una respuesta coordinada y decidida. Solo a través de un enfoque colaborativo se podrá abordar eficazmente este problema que afecta a millones de personas en todo el mundo.