El Gobierno de España marcó una línea roja definitiva respecto a la escalada bélica en el Medio Oriente al prohibir el uso de instalaciones militares nacionales para la ofensiva contra la República Islámica. El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, garantizó que Estados Unidos no ha utilizado ni utilizará las bases militares situadas en territorio español para ejecutar o apoyar ataques en el actual conflicto con Irán.
«Son bases de uso conjunto, pero de soberanía española; por lo tanto, España tiene la última palabra sobre su uso», sentenció el canciller, reafirmando la autonomía estratégica de Madrid frente a las acciones unilaterales de Washington e Israel iniciadas este 28 de febrero de 2026.
En una entrevista concedida a medios nacionales, Albares recalcó que el Ejecutivo mantiene un control estricto sobre las bases de Rota y Morón. El ministro subrayó que estas instalaciones no servirán para ninguna acción que exceda los términos del convenio bilateral con EE.UU. o que carezca de un encaje claro dentro de la Carta de las Naciones Unidas. En este sentido, el Gobierno español se desmarca de la estrategia de «ataque preventivo» liderada por Donald Trump y Benjamín Netanyahu, calificando la intervención de injustificada y peligrosa para la seguridad global.
Asimismo, la administración de Pedro Sánchez aclaró que no autorizará operaciones fuera de los marcos legales internacionales. Por consiguiente, el Ministerio de Defensa confirmó que unas quince aeronaves estadounidenses abandonaron el territorio nacional tras la negativa española a prestar apoyo logístico. De este contingente, al menos siete aviones aterrizaron en la base de Ramstein, en Alemania, buscando plataformas operativas que sí permitan la continuidad de los bombardeos sobre suelo iraní.
Reacciones diplomáticas y condena internacional
La postura de Madrid generó una respuesta inmediata por parte de la comunidad internacional. Por su parte, la embajada iraní en España reiteró que reconoce y respeta plenamente dicha decisión, calificándola como un acto en consonancia con el derecho internacional. El embajador Reza Zabib valoró la firmeza del Ejecutivo español al no permitir que sus fronteras se conviertan en trampolines para una agresión que ya suma cientos de víctimas en ciudades como Teherán.
No obstante, la situación sigue siendo crítica tras el inicio de los ataques con misiles y drones este sábado. Mientras Netanyahu justifica la operación como una medida para «eliminar una amenaza existencial», España se une a las voces que condenan la ruptura de los procesos de diálogo indirecto que se llevaban a cabo sobre el programa nuclear.
En definitiva, el Gobierno insiste en que la defensa de la legalidad internacional es la única vía para evitar una guerra regional devastadora, protegiendo así la integridad de su propio territorio y de los 30.000 ciudadanos españoles que residen en la zona de conflicto.



