Las 5 mil 336 comunas y circuitos comunales de todo el territorio nacional activaron este lunes una fase de movilización nacional sin precedentes. Esta etapa busca consolidar el compromiso del pueblo organizado con el ejercicio pleno de su soberanía durante la próxima jornada de consulta popular, prevista para el 8 de marzo.
Los movimientos sociales y las organizaciones de base despliegan brigadas informativas en cada rincón del país para garantizar que la ciudadanía comprenda el alcance de este mecanismo de participación directa. Este proceso democrático nace desde las raíces mismas de las comunidades. El ciclo previo de asambleas de base permitió que los vecinos identificaran con precisión los nudos críticos de su entorno inmediato.
En consecuencia, los ciudadanos formularon propuestas sólidas en áreas estratégicas como la optimización de servicios públicos, el fortalecimiento del sistema de salud local y la recuperación de la vialidad. Estos pilares fundamentales sostienen el plan de gestión territorial que las comunidades ejecutarán una vez que el voto valide sus proyectos.
Campañas de conciencia y acción comunitaria
Asimismo, tras la postulación formal de las iniciativas, los voceros comunales iniciaron un despliegue casa por casa. Estos líderes territoriales explican la importancia de cada proyecto y convocan a una participación consciente y masiva. De esta manera, la movilización no solo busca votos, sino que fomenta un debate profundo sobre las prioridades del desarrollo local.
Por otra parte, la logística electoral garantiza que el sufragio ocurra de forma sencilla, rápida y accesible para todos los sectores sociales. La organización de esta consulta popular define que cada votante acuda al centro electoral habilitado en su respectiva comuna con un único requisito: presentar su cédula de identidad, ya sea que el documento esté vigente o vencido. Esta flexibilidad asegura que ningún ciudadano quede excluido del proceso de toma de decisiones por trámites administrativos, facilitando así la expresión de la voluntad colectiva.
Simultáneamente, el personal voluntario prepara los centros para recibir a los electores. En la mesa de registro, los ciudadanos consultarán los proyectos específicos de su sector, los cuales orientan su impacto hacia la transformación de la infraestructura social. Además, el sistema de votación manual permitirá que cada persona marque con una «X» la opción de su preferencia en la boleta electoral de manera privada.
Posteriormente, el elector depositará el comprobante en la urna, firmará el cuaderno de votación y estampará su huella dactilar. Este protocolo técnico sella el compromiso con la democracia participativa y protagónica que la Constitución nacional promueve. Finalmente, la fase de movilización actual demuestra la madurez política de las organizaciones de base en Venezuela. El éxito de la próxima consulta popular dependerá de la capacidad de los circuitos comunales para movilizar a sus integrantes hacia las urnas.



