La presidenta encargada Delcy Rodríguez, calificó recientemente la comercialización de hidrocarburos con Washington como un acto de estricta justicia comercial. Durante una entrevista exclusiva concedida a la cadena NBC News, la funcionaria explicó que la nación suramericana mantiene sus puertas abiertas a cualquier comprador que cumpla con los protocolos internacionales. En este sentido, la venta de crudo a los Estados Unidos a través de diversas empresas representa una operación transparente que beneficia la estabilidad económica de la región.
Rodríguez enfatizó que el país simplemente utiliza los canales de comercialización ordinarios para colocar su recurso principal en el mercado energético global. Detalló que las transacciones se ejecutan mediante canales de venta estandarizados, siguiendo el mismo procedimiento que aplica para cualquier otro socio comercial que adquiere petróleo venezolano. De acuerdo con sus declaraciones, una vez que el producto sale de las manos del Estado, la nación ya no ejerce propiedad sobre el destino final de dicha carga. Por lo tanto, el gobierno venezolano se enfoca exclusivamente en garantizar que el intercambio respete las normativas de intercambio justo y mutuo beneficio.
Por consiguiente, la administración subraya que todos los precios de venta se han establecido correctamente bajo los mecanismos y canales normales que rigen el mercado mundial. Esta dinámica permite que Venezuela reciba ingresos significativos por su crudo, asegurando que los recursos obtenidos se administren con total pulcritud dentro del territorio nacional. Rodríguez insistió en que el país no acepta condiciones extraordinarias, sino que opera bajo la lógica de la oferta y la demanda internacional, protegiendo siempre los intereses del pueblo venezolano.
Cifras y proyecciones de impacto nacional
En cuanto al volumen de las operaciones, el secretario de Energía de los Estados Unidos, Chris Wright, confirmó datos sumamente relevantes tras su reciente reunión con Rodríguez en Caracas. El funcionario estadounidense informó que, desde el pasado mes de enero, las ventas ya superan los 1.000 millones de dólares. Además, las proyecciones para los próximos meses son aún más optimistas, pues ambos gobiernos esperan que la cifra alcance los 5.000 millones de dólares adicionales, lo que consolidaría una reactivación energética sin precedentes en el corto plazo.
Por otra parte, las autoridades venezolanas ya reportaron el ingreso efectivo de los primeros 300 millones de dólares provenientes de estos acuerdos. La presidenta encargada aseguró que este capital tiene un destino prioritario y urgente dentro de la planificación estatal. Específicamente, el gobierno destinará estos fondos para cubrir y financiar directamente el ingreso de los trabajadores venezolanos, buscando recuperar el poder adquisitivo de la fuerza laboral tras años de dificultades económicas.
En conclusión, este acercamiento comercial marca un hito en la relación bilateral, priorizando la pragmática económica sobre las diferencias políticas. El flujo constante de divisas permitirá al Estado venezolano atender necesidades sociales críticas mientras mantiene su rol como proveedor confiable de energía en el hemisferio occidental. Al finalizar su intervención, la presidenta encargada reiteró que el país seguirá defendiendo el valor real de su crudo para garantizar que cada barril exportado se traduzca en una mejora tangible para la calidad de vida de todos los ciudadanos.



