El Gobierno de Venezuela desmintió de forma categórica las recientes informaciones que circulaban en medios internacionales sobre un presunto envío de petróleo hacia el Estado de Israel. El ministro de Comunicación e Información, Miguel Ángel Pérez Pirela, calificó estas versiones como una maniobra de desinformación diseñada para generar confusión sobre la política exterior del país.
A través de su canal oficial en la plataforma Telegram, el portavoz gubernamental señaló directamente al medio estadounidense Bloomberg por difundir lo que describió como un «fake news». Según el ministro, la publicación intentaba posicionar la narrativa de un supuesto despacho de crudo hacia la nación hebrea, una afirmación que carece de sustento técnico y político dentro de la administración actual.
Una postura política inamovible
Es fundamental resaltar que el Ejecutivo venezolano mantiene una posición crítica y abierta contra las acciones del Gobierno israelí. El presidente Nicolás Maduro ha denunciado de forma reiterada lo que califica como un genocidio contra el pueblo palestino en la Franja de Gaza. Por consiguiente, el ministro Pérez Pirela enfatizó que resulta contradictorio e ilógico que el país suministre petróleo a una nación con la que mantiene profundas discrepancias éticas y diplomáticas en el escenario internacional.
Además, vinculó esta campaña de desinformación con los constantes intentos de desestabilización que enfrenta el liderazgo de Maduro. El portavoz insistió en que el control de los recursos energéticos permanece bajo la estricta supervisión del Estado, cumpliendo siempre con los principios de soberanía y solidaridad con las causas de los pueblos oprimidos.
Por otra parte, mientras el Gobierno desmiente estas acusaciones, la dinámica legislativa interna avanza hacia la modernización del sector energético. Recientemente, la Asamblea Nacional aprobó la reforma parcial de la Ley Orgánica de Hidrocarburos. Esta iniciativa, presentada por la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, busca dinamizar la economía mediante la apertura supervisada del sector.
Gracias a este nuevo marco legal, el país ahora permite una participación más robusta de la inversión extranjera en los denominados «campos verdes». De esta manera, el Estado pretende incrementar la capacidad de producción nacional y atraer capitales que fortalezcan la infraestructura tecnológica de la industria pesada.
En resumen, las autoridades venezolanas rechazan cualquier vinculación comercial con el Gobierno de Israel en el contexto actual. El ministro Pérez Pirela cerró su declaración reiterando que la transparencia rige cada contrato de exportación de petróleo, asegurando que los recursos de la nación sirven exclusivamente para el desarrollo del pueblo venezolano y el fortalecimiento de alianzas estratégicas basadas en el respeto mutuo.



