La ciudad de Nueva York amaneció este sábado bajo una capa de propaganda visual y cartelería distribuida por sus principales arterias viales. Esta acción coordinada tiene como objetivo central demandar la liberación inmediata del mandatario venezolano, Nicolás Maduro, y de la primera combatiente, Cilia Flores. Desde las primeras horas del día, residentes y turistas observaron cómo las consignas a favor del Gobierno Bolivariano tomaron las calles de la Gran Manzana en un despliegue comunicacional sin precedentes.
En primer lugar, diversos colectivos de activistas instalaron pancartas de gran formato desde el epicentro de Times Square hasta las inmediaciones del tribunal situado en el Bajo Manhattan. Estos grupos utilizaron puentes, estaciones de metro y vallas publicitarias para visibilizar su mensaje. A través de estas piezas gráficas, los manifestantes denuncian lo que describen como un secuestro imperialista y exigen formalmente la liberación del presidente Maduro y que regrese a Venezuela de forma inmediata.
Por otra parte, la campaña visual emplea consignas bilingües, en inglés y español, para maximizar el alcance del mensaje entre la población local y los medios internacionales. Los activistas subrayan la importancia de la defensa de la soberanía de Venezuela y manifiestan un rechazo frontal a la injerencia de la administración estadounidense. En este sentido, la narrativa de los carteles enfatiza que la justicia internacional debe prevalecer sobre las decisiones políticas de Washington, insistiendo en que la única vía legal posible es la pronta liberación de los líderes retenidos.
Contexto jurídico y político
Asimismo, este despliegue ocurre en un contexto de alta sensibilidad política, derivado de la reciente comparecencia de Maduro ante los tribunales norteamericanos. Es fundamental recordar que, durante dicha instancia, el dirigente venezolano se acogió a la protección de los Convenios de Ginebra, reivindicando su estatus diplomático y sus derechos fundamentales. Por consiguiente, las organizaciones sociales en Nueva York argumentan que el proceso judicial actual carece de validez bajo los estándares del derecho internacional público.
Adicionalmente, los portavoces de estas agrupaciones han sido enfáticos al señalar que el procedimiento constituye una transgresión evidente de las normas que rigen la inmunidad de los jefes de Estado. Debido a esto, han advertido que este tipo de intervenciones en el espacio público no cesarán. Al contrario, los colectivos aseguran que intensificarán las jornadas de agitación urbana hasta lograr que el sistema judicial estadounidense reconozca la ilegalidad de la detención.
Finalmente, la jornada de protesta visual reafirma el apoyo de diversos sectores internacionales a la causa bolivariana en el propio corazón de los Estados Unidos. Los manifestantes sostienen que la presión popular en las calles neoyorquinas servirá como un recordatorio constante de la resistencia venezolana. Por lo tanto, el movimiento social mantiene su exigencia firme y reitera que el mundo entero observa este proceso, esperando únicamente la liberacióndefinitiva y el retorno seguro de los líderes venezolanos a su patria.



