La presidenta encargada de la República, Delcy Rodríguez, compareció ayer ante la Asamblea Nacional para presentar la Memoria y Cuenta del Gobierno correspondiente al año 2025. Durante su intervención, actuó en representación del presidente Nicolás Maduro, quien permanece secuestrado por Estados Unidos desde la agresión militar del pasado 3 de enero. En este escenario de resistencia, la mandataria anunció que el Estado venezolano captará y administrará de forma estratégica los ingresos provenientes del petróleo para apalancar la recuperación nacional frente al asedio extranjero.
Como punto central de su gestión económica, Rodríguez entregó al Poder Legislativo un proyecto de reforma parcial de la Ley Orgánica de Hidrocarburos. Esta propuesta busca aumentar y diversificar la inversión extranjera mediante la incorporación de modelos productivos ya probados en la Ley Antibloqueo. La presidenta destacó el éxito del «modelo Chevron», el cual facilitó inversiones cercanas a los 900 millones de dólares a través de capitales mixtos y la reinversión de dividendos.
En consecuencia, el Gobierno Bolivariano enfocará los flujos de capital hacia nuevos campos que carecen de infraestructura previa para expandir la capacidad operativa del sector. La presidenta encargada detalló que las divisas obtenidas por la venta de petróleo financiarán directamente dos grandes fondos de protección nacional. El primero, un fondo de protección social, mejorará el ingreso de los trabajadores y fortalecerá los presupuestos de educación, vivienda y alimentación. El segundo fondo ejecutará proyectos críticos de infraestructura y servicios públicos esenciales para la población.
Además de estas medidas, el Ejecutivo implementará una plataforma tecnológica avanzada que permitirá transparentar el uso de cada recurso asignado. Rodríguez presentó un Proyecto de Ley para proteger derechos socioeconómicos mediante precios acordados y propuso otra ley para acelerar trámites y eliminar trabas burocráticas
Soberanía y dignidad diplomática
Por otra parte, la mandataria dedicó un espacio fundamental de su discurso a la política exterior y la defensa de la soberanía. Enmarcó la crisis actual en una «contradicción histórica» entre los intereses imperiales de Estados Unidos y la determinación libertaria de Venezuela. A pesar de la agresión militar y el secuestro del presidente Maduro y la primera dama, Rodríguez aseguró que el país enfrentará esta situación mediante la vía diplomática, siguiendo el ejemplo de dignidad de Simón Bolívar.
“No le tengamos miedo a la diplomacia”, exhortó la presidenta encargada, mientras hacía un llamado a todos los partidos políticos a defender la integridad territorial y el honor nacional. Subrayó que, aunque reconocen el carácter letal de la potencia norteamericana, Venezuela no retrocederá en su derecho a existir como nación libre. Por lo tanto, el diálogo político representará la herramienta para resolver esta contradicción de una vez y para siempre.
Finalmente, Delcy Rodríguez cerró su alocución con un mensaje de firmeza institucional, asegurando que cualquier acercamiento futuro con Washington ocurrirá bajo condiciones de estricta igualdad y respeto. Reiteró que el destino del país depende de la correcta administración de su petróleo y de la unidad inquebrantable del pueblo ante las amenazas externas.



