
El nauseabundo hedor denunciaba la gravedad de lo que burbujeaba bajo el pavimento, hasta que la Alcaldía de Maracaibo llegó y reparó «la situación crítica», originada por una fuga de gas que vaticinaba una trama, nada favorable, para la ciudadanía
«Ante una fuga de alto riesgo -describieron luego los funcionarios municipales-, detectada en la Calle 78 (Dr. Portillo), el alcalde Gian Carlo Di Martino, activó un despliegue inmediato de seguridad ciudadana».
No es para menos
Hace poco menos de dos años con sus días, el 24 de enero del 2024, una presunta fuga de gas en el sector Santa María, causo pánico en la comunidad, tras el estallido que causó destrozos en la carretera y daños menores en algunas viviendas de la calle 83 del sector Santa María, a pocos metros de la subestación eléctrica Paraíso.


Pero la tragedia, que no es ajena por nuestra singular idiosincracia petrolera, llegó en la mañana del viernes 28 de junio de 1991, cuando la avenida Bolívar de Ciudad Ojeda, voló por los aires llevándose consigo a 18 personas, hiriendo gravemente a 28, destrozando decenas de locales comerciales, tarantines de buhoneros y marcando para siempre, la infraestructura de la sede del Concejo Municipal ubicado para aquella época en el Edificio La Carlina en la esquina de la calle Venezuela.
Activado y oportuno
Como los antecedentes gritan por si solos la urgencia, la intervención del sector, según informaron los propios técnicos de Sedegas, fue ejecutada con la colaboración del Cuerpo de Bomberos de Maracaibo, permitiendo controlar la situación.
«Las labores técnicas incluyeron la sustitución de tuberías y válvulas de acero, por materiales de polietileno de alta densidad…».
En tiempos de tanta turbulencia, buenas son las oportunas respuestas, para asegurar un entorno de paz y tranquilidad en las comunidades.
Fotos: Prensa Alcaldía Bolivariana de Maracaibo



