por: Régulo Boscán.

Desde el fin de la segunda guerra mundial comienza una escalada del mercadeo publicitario a nivel global, que no parara jamás. La necesidad de reconstruir los estragos dejados por el conflicto bélico tiene en la publicidad y el mercadeo un brazo armado. El rápido ascenso del capital y el crecimiento desbocado del sistema financiero mundial, así lo forjaron. Hay en la iconografía clásica de la cultura POP, ejemplos tan contrastables como el de Santa Claus, una figura entrañable para la sociedad, caracterizado con un atuendo particularmente atractivo, y alrededor del cual se ha construido todo un referente cultural y toda una historia. Y ejemplos no faltan… En Argentina, la celebración del Día del niño, fue fijada en función de los días de pago de salarios. Hasta 2002 se celebraba el primer domingo de agosto. A partir de 2003 pasó a festejarse el segundo domingo del octavo mes del año por pedido de la Cámara del Juguete, que justificó que algunos padres todavía no habían cobrado su sueldo para esa fecha. Luego, se corrió una semana más por el mismo factor económico y ahora es el tercer domingo de agosto.

En 1905 Anna Jarvis empezó una campaña a favor de lo que llamó “Día de las Madres”, cuando su propia progenitora, Ann Reeves Jarvis, murió. Tres años después organizó un homenaje para ella, aunque la fecha no fuera un festivo oficial y se convirtió en una activista por la causa. Anna Jarvis empezó su campaña para reservar un día especial para las madres, enviando cartas todos los años a congresistas, gobernadores, celebridades y personas importantes. El deseo de Jarvis se había cumplido y ella finalmente se podía enorgullecer de haber sido la “madre” del Día de la Madre. Sin embargo, poco tiempo después, se dio cuenta de que había “creado un monstruo”. La fecha conmemorativa se convirtió en un excelente pretexto para los comerciantes, que aprovecharon la oportunidad para estimular la compra de regalos. La fecha se volvió en el tema principal de las campañas publicitarias al inicio de cada mayo y ganó mucho apoyo dentro de la industria de las flores y las tarjetas.

La historia que había dado origen al Día de la Madres -la lucha que Jarvis por homenajear la labor de su propia madre y de otras mujeres- era el guión perfecto para impulsar aún más las ventas. Solo que a la gran responsable de la fecha conmemorativa no le gustó el rumbo comercial que se adoptó, por lo decidió boicotear la fecha. La activista, que una vez hizo campaña para la creación de la fecha, ahora se movilizaba para eliminarla. Jamás lo consiguió.

El día del “Amor y la Amistad” o “San Valentín”, se celebraba en la Antigua Roma como el día Lupercalia, se celebraba los días 13, 14 y 15 de febrero como un festival de la fertilidad. El historiador Noel Lemski, de la Universidad de Colorado, dice que los romanos hombres se desnudaban y golpeaban con un látigo de piel de cabra o de perro el trasero de las mujeres jóvenes, para mejorar su fertilidad, en honor de Fauno y de la loba que amamantó a Rómulo y Remo.  Con el paso del tiempo, los “juegos eróticos” de la festividad del día de la Lupercalia se transformaron en orgías públicas, razón por la cual el Papa Gelasio resolvió prohibir todo ese ritual pagano en el año 494. Se dice que en el año 197 después de Cristo vivió un personaje llamado Valentín de Terni, quien fue nombrado obispo de Interamna y murió poco tiempo después, al ser condenado en el tiempo del reinado del emperador Aureliano. La leyenda dice que murió el 14 de febrero, tras ser encarcelado, torturado y decapitado. Pero es posible que la fecha de su muerte haya sido modificada para ilustrar el Día del Amor y la Amistad. También se cuenta que un cristiano llamado Valentín que fue encarcelado y martirizado por el emperador Claudio. ¿Por qué? El emperador había prohibido a los soldados jóvenes casarse, porque tenía la creencia de que así serían mejores soldados. El cura Valentín casaba a las parejas jóvenes en secreto, lo que le causó el encarcelamiento. Valentín ayudaba a los prisioneros, durante su cautividad curó la vista a la hija de un capataz. Leyendas más o leyendas menos, la fecha es toda una celebración y es el día predilecto de millones de comerciantes en el mundo entero.

Con la llegada de Chávez al poder, no solo Venezuela experimenta un suceso inusitado. El mundo entero es testigo de la reinvención del amor como ejercicio de la praxis política. Amar al prójimo pasa a ser, no una búsqueda sino un fin en si mismo. La moral revolucionaria está, por tanto, impregnada por un elevado tono de misericordia, compasión y desprendimiento. Hugo Chávez oficializa amar a los demás. Se hace rutina el que hombres se acostumbren a decir sin ningún tipo de vergüenza que “aman” al Comandante Chávez. Eso eleva el registro sentimental de la sociedad venezolana a un nuevo nivel. Chávez por igual ama a las mujeres, tradicionalmente excluidas desde el machismo enfermizo. Las ama y ellas lo aman, y rápidamente las hijas de Eva se convierten en sus “soldadas”. No era ideológico, era sentimental.

Hoy la industria del mercadeo y el entretenimiento han  disminuido el valor del sentimiento más universal del ser humano a una sobreexposición de imágenes, a una caravana iconográfica prefabricada y condicionante, ahora cuando amar no se puede argumentar sin una fotografía que demuestre que el objeto de nuestro afecto “si nos importa”, cuando la sociedad navega en un océano de hedonismo extendido y de banalidad siempre inconclusa, ahora más que nunca aparece Hugo Chávez en nuestros corazones, como un corrector del sendero y un titánico hegemón del acto necesario de amar a los demás.

Pásenla bien en este día,  haciendo algo por alguien que necesite con urgencia una mano amiga, y honren sin ninguna posibilidad de cuestionamiento, la memoria de quien nos entregó una nueva dimensión del amor y de la compasión.

Régulo Boscán

Periodista venezolano.

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