¿Sanciones para quien? para todo el mundo. La historia nos ha demostrado lo predecible que puede ser el imperialismo norteamericano, quien haciendo gala de un ejercicio conductista de la política exterior, somete a los pueblos que se le oponen a su poderío, a presiones económicas que según sus cálculos, deberían causar tensiones que inevitablemente desboquen una rebelión y un posterior cambio de gobierno a su favor, acciones que no han tenido el éxito esperado pero que insisten en repetir una y otra vez, esta vez contra Venezuela.

Desde el año 2017, se han implementado más de 200 medidas coercitivas contra Venezuela, acciones que representan la ejecución de la orden 13.692, en la que Barack Obama en el año 2015, declara al país suramericano como una “emergencia nacional” por la amenaza “inusual y extraordinaria” a la seguridad nacional y a la política exterior; y que otorga  “poderes excepcionales” a la presidencia  para imponer sanciones o congelar ciertos bienes. Medidas puestas en marcha en el gobierno de Donald Trump, que además de generar un clima de tensión política con el apoyo a la autoproclamación de un “presidente”, somete al pueblo en general a condiciones que menguan su calidad de vida:

  • Bloqueo a cuentas bancarias en el extranjero que impidieron el pago de medicinas, alimentos e insumos.
  • Cerco de pagos del servicio de cabotaje para el transporte de combustible
  • Impedimento de la renegociación o reestructuración y pagos de bonos de deuda venezolana y de Pdvsa.
  • Atasco de la circulación y el uso de la criptomoneda el Petro en las transacciones financieras
  • Prohibición de la compra de deuda y cuentas por pagar de empresas del Gobierno de Venezuela.
  • Congelamiento de activos de la empresa filial Citgo
  • Bloqueo las operaciones del Banco Central de Venezuela (BCV) y de los activos de entes oficiales del Gobierno de Venezuela
  • Sanciones a toda persona que materialmente asista, patrocine y apoye financiera, material o tecnológicamente a la aerolínea estatal Conviasa.

¿Cómo puede un pueblo sobrevivir a tal agresión?


Se cierran puertas y se abren ventanas

Este es el símil perfecto para la hazaña de resistencia de Nicolás Maduro y el pueblo de Venezuela y es también una síntesis del ejercicio de la política al mejor estilo CARIBE, el que se separa de las formalidades y los cánones internacionales de diplomacia, gestión pública y gobierno, que no improvisa pero que se asemeja al pueblo y su “resuelve” del día a día; la misma que ha llevado a nuestra hermana Cuba a soportar y mitigar 60 años de bloqueo y que lleva hoy a Venezuela a librar una batalla cuerpo a cuerpo contra el imperialismo y sus lacayos.

¿Cómo se logra? No existe formula, pero todo indica que se llega, protegiendo a los humildes (CLAP), confiando en la producción nacional, inventando alternativas financieras (Petro) y sobre todo, garantizando la vida, el bochinche, la pachanga y la alegría, que resulta ser mejor antídoto contra el odio.

Problemas hay ¿Cómo no haberlos ante semejantes golpes? Aquí el centro del asunto no es la defensa a ultranza de Maduro ni del Chavismo, es el reconocimiento a un grupo de hombres y mujeres que se están plantando ante un oponente mayor sin una pizca de miedo y que de ello depende la vida de millones, rojos, blancos, azules y naranjas que viven en esta tierra asediada.

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