Este jueves 12 de febrero de 2020, a propósito del Día de la Juventud, que conmemora la Batalla de La Victoria al mando de José Félix Ribas, en la que lucharon jóvenes inexpertos, la mayoría seminaristas y estudiantes de la Universidad de Caracas, también se recuerda los hechos suscitados en 2014 durante las denominadas: ”Guarimbas”.

Es necesario traer a colación el tema, pues también estos hechos iniciaron en febrero 2014 con una ola de ”protestas estudiantiles” que luego se convirtieron en violentas manifestaciones, infundadas en el discurso de odio.

El artículo de opinión denominado Movilizaciones estudiantiles en Venezuela. Del carisma de Chávez al conflicto en redes, de Rafael Uzcátegui, indica las modalidades de protestas de ese entonces que comprendieron ”marchas, concentraciones, vigilias, cadenas humanas, rezos colectivos, “pancartazos”, músicos en la calle, asambleas e intervenciones de arte callejero, hasta la modalidad de guarimba, potencialmente violenta e insurreccional”. Fueron, incluso, causas de temor y encierro de los ciudadanos.


Juventud, carne de cañón

La extrema derecha venezolana liderada en ese momento por Leopoldo López, llamó a la operación ”La Salida” para derrocar el gobierno del presidente legítimo Nicolás Maduro y con ello poner fin a la Revolución Bolivariana. Tras una orden de aprehensión, López se entregó a la justicia, sin embargo las acciones violentas escalaron y empeoraron.

Una juventud con ansias de ”un cambio”, salió a las calles luego del llamado de su ”máximo líder” a enfrentarse contra la fuerza pública y contra todo lo que le impidiera alcanzar su objetivo.

Encuentros clandestinos, preparación de armas caseras con explosivos, construcción de barricadas,  ejecución del plan. Jóvenes con sueños, quizá, truncados y abandonados por quienes los ilusionaron con y prometieron un ”país mejor” si no desamparaban la lucha, y el discurso  liberal, que se fue convirtiendo en uno de odio para acabar con el chavismo y su fuerza, articulándose con la violencia y exterminar la idea de todo aquello que tuviera que ver con izquierda, igualdad, progresismo y chavismo. Todo, al final, para complacer los intereses de la dirigencia derechista para llegar al poder a costa de todo, incluso de vidas.

Los muertos olvidados

Fallecieron 43 personas y resultaron heridas al menos 800. Los muertos de las guarimbas, quedaron pintados en la pared y hasta en las carreteras (literalmente), los políticos de la extrema derecha, luego de sus numerosos llamados a la violencia, alimentados de su ego intransigente, solo lamentaban las muertes a través de las redes sociales.

Se registraron casi 500 heridos y al menos 2000 personas detenidas, solo el 30 por ciento eran estudiantes, lo que pone en cuestión el concepto principal de la lucha que iniciaron. Ningún dirigente de la oposición asumió ni se responsabilizó por los hechos.

La mentira mediática 

Además de los actos violentos, medios de comunicación de masas y redes sociales también fueron escenarios de las arremetidas de la oposición contra el pueblo y el Gobierno Bolivariano. Respecto a esto, las autoridades denunciaron una serie de imágenes manipuladas y tergiversadas por medios internacionales y redes sociales que intentaban hacer creer en el exterior que en Venezuela había represión y no había libertad de protesta.

El guarimbero: Incita a la gente a tomar la autopista. Se visten igual que los estudiantes, aunque es de mayor edad. Le gusta el color negro y está a favor de radicalizar la protesta y continuar la violencia con su máscara de anonymus. Tiene muy arraigado el discurso anticomunista, antiprogresista y de odio y así aboga por una salida rápida. No debate, da órdenes y se va a la acción sea cual fuere el costo. Denigra de todos los que no lo acompañan, sea de la tendencia que sea.

 

 


Guarimbas mortales

Con la quema de centros de salud, universidades y casas de estudios, unidades de transporte público y centros de distribución de alimentos, las guarimbas provocaron una alta división en la oposición y las barricadas en zonas de clase media, puestas por los propios vecinos que incluso, condicionaban el paso, sobre todo en horas de la noche.

Pero la violencia dividió a la oposición, entre quienes apoyaban las guarimbas para que se ejecutara un “cambio de gobierno” y quienes preferían apegarse a la vía electoral y se conformaban con “cambios en el gobierno”.

Pero, ciertos actores continuaban incitando y apelando al desorden y la violencia, implementando ”miguelitos” (tira de púas colocadas para impedir el movimiento de vehículos y el libre tránsito), y hasta ”guayas” tensadas con alambres que causaron incluso la muerte de un motorizado tras ser degoyado.


Comité de Víctimas

Familiares de las víctimas de las guarimbas instalaron un Comité para exigir justicia ante los delitos cometidos durante estos actos.

Una de las voceras de la organización, Nairobi Olivera, dijo en ese entonces, que el Comité de Víctimas buscaba informar al mundo sobre esos hechos. Olivera, perdió a su esposo, el fiscal auxiliar tercero del Ministerio Público, quien murió en pleno ejercicio de sus funciones al tratar de evitar una barricada en el estado Carabobo.

Visitaron varios países y organismos internacionales para dar a conocer la verdad de los hechos violentos de ”La Salida”.


El agotamiento y la desilusión se unieron para poner fin a la violencia que atentó contra la paz en Venezuela por más de cinco meses y que además ultrajó a miles de venezolanos. Una juventud engañada por sus dirigentes es, hoy por hoy, la que no se siente identificada con ninguna tolda política.


 

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