Si algo es esencial analizar en el mundo de la política, es el hecho de la comunicación. En el marco del capitalismo, la comunicación de masas se ha convertido históricamente en monopolio de los grandes núcleos de poder mundial. Así, ha sido objeto de análisis ante cualquier escenario político que implique el dominio de la opinión pública.

Distintos ejemplos se encuentran en la historia, donde se construyen relatos para consolidar un imaginario de creencias y convicción de hechos reales, que en realidad, tienen origen en la necesidad de construir una opinión pública necesaria al interés político de los grandes poderes. A continuación algunos de ellos:

• Dentro de los 11 principios de la propaganda Nazi planteados por Goebbels, se encuentra el Principio de la transfusión, que plantea que: “Por regla general la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales; se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas.” La creación de un enemigo es uno de los mecanismos utilizados dentro de la propaganda de guerra.

• En el marco de la Guerra Fría, se da un hecho que aún se encuentra en entredicho: la llegada del hombre a la Luna. Se afirma que este hecho fue un montaje preparado por los Estados Unidos para demostrar su supremacía frente a Rusia en este terreno. Desde 1969, no se ha enviado otra misión de la NASA a la Luna.

• En el año 2011 en el marco de los ataques contra Libia, se construyó un escenario que fue difundido por las grandes cadenas de comunicación del mundo, haciendo creer que los rebeldes habían tomado Trípoli, capital de este país.

“Había que mostrar a las masas de rebeldes. Para eso construyeron decorados en Qatar dos semanas antes. Nosotros teníamos esa información, sabíamos que habían construido decorados de la Plaza Verde en Trípoli. Contrataron actores profesionales. Omar Jali interpretó increíblemente bien el papel del hijo de Gaddafi, Seif el Islam. Todo el mundo vio como los rebeldes detenían al hijo del coronel” Marat Musin, miembro del Comité de Solidaridad con los pueblos de Siria y Libia.

Las redes sociales comienzan a cobrar un papel estratégico a comienzos del siglo XXI. Millones y millones de habitantes del planeta, toman este instrumento como lugar de relacionamiento, información, transmisión de ideas, noticias, opiniones, entre otras.


Asimismo, pueden ser instrumento para difundir realidades que permitan combatir el cerco mediático impuesto en el mundo contra los proyectos políticos alternativos al capitalismo; siempre en desventaja frente a la monopolización de estos espacios y su capacidad de inducir modos de comportamiento a través de publicidades, colores, imágenes; capaces de controlar a cada usuario desde la interpretación de su personalidad a través de mecanismos como el marketing político.

En Venezuela, este es también un escenario de combate diario.

La creación de un enemigo

Si algo ha formado parte del discurso de la derecha venezolana, es la violencia reiterada a través de la incitación al odio, la xenofobia, el rascismo y la división de la sociedad venezolana.


El enemigo que debía crearse, siguiendo los principios de la propaganda Nazi, es el Chavista como un ser inferior que debe ser aniquilado. Esto ha caracterizado de manera permanente sus mensajes a través de las redes sociales, sobre todo en momentos álgidos de la realidad nacional.


A continuación, algunos hechos y mensajes que dan cuenta de esta realidad:

• En el año 2002, durante el golpe de Estado contra el Presidente Chávez, se crea la página web “Reconócelos.com”, cuyo objetivo fue la difusión de los rostros de los principales dirigentes políticos y sociales, con la finalidad de que fueran capturados “vivos o muertos” y entregados al “gobierno” de facto.

Patricia Poleo manifestaba entonces: “todo funcionario público en este momento, así sea una secretaria de un ministerio, ha sido cómplice de lo que está pasando. Yo soy muy radical: no hay que perdonar a ninguno“.

• En el año 2017, César Miguel Rondón, publica en su cuenta twitter, haciendo alusión a los chavistas, lo siguiente:

“¿Cómo se siente ser vituperado en todo el planeta? ¿Que no haya sitio dónde esconderte, avión dónde volar? ¿Que ya no tengas paz jamás?”.

Franklin Virguez, el 8 de febrero de 2020, publica en su twitter lo siguiente: “Las sanciones son contra el malandraje chavista y criminal, jamás contra el pueblo”; y en un extraño estado de euforia y sobresalto permanente se encarga de lanzar mensajes de odio a través de su llamado “tic-tac”:

Orlando Urdaneta, señala el 4 de febrero de 2020 en su twitter: “Historia Patria, pienso q, sólo las culturas superiores entienden la eliminación física del mal, como una obligación histórica, para con la comunidad que sirven”.

Esta manifestación de violencia a través de las redes sociales también se ha ido a lo interno de la derecha venezolana, recientemente iniciaron una campaña contra los diputados que hoy forman parte de la directiva de la Asamblea Nacional en desacato:

• Ayer en Anzoátegui se hicieron presente todos los corruptos y traidores ¡Reconócelos! #VendidosAlPSUV


Venezuela, tierra de paz

Como se mencionó al inicio, las redes sociales si bien cumplen un papel fundamental para el dominio político de los grandes poderes mundiales, pueden ser también instrumento para impulsar otro tipo de valores que aporten a la construcción de una sociedad distinta, donde se promueva la paz y la solidaridad, siguiendo los principios enmarcados en el preámbulo de la Constitución Nacional de la República Bolivariana de Venezuela:

El pueblo de Venezuela, en ejercicio de sus poderes creadores e invocando la protección de Dios, el ejemplo histórico de nuestro Libertador Simón Bolívar y el heroísmo y sacrificio de nuestros antepasados aborígenes y de los precursores y forjadores de una patria libre y soberana; con el fin supremo de refundar la República para establecer una sociedad democrática, participativa y protagónica, multiétnica y pluricultural en un Estado de justicia, federal y descentralizado, que consolide los valores de la libertad, la independencia, la paz, la solidaridad, el bien común, la integridad territorial, la convivencia y el imperio de la ley para esta y las futuras generaciones (…)

Se trata de un esfuerzo común de todas y todos, principalmente de quienes pretenden asumir liderazgo político en la sociedad venezolana que está sustentada históricamente en dichos valores y que desde la llegada de la Revolución Bolivariana ha sido atacada precisamente con la finalidad de lograr un estado de violencia permanente ajeno a su cultura, que permita a las grandes potencias, principalmente los Estados Unidos, apoderarse del territorio venezolano a través de la guerra civil que siguen buscando y para la cual no tienen terreno en la idiosincrasia del pueblo venezolano.

Seguirán de fracaso en fracaso.

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