La derrota interna de Juan Guaidó en la Asamblea Nacional, al perder la presidencia del parlamento y todo el show consiguiente, lo llevó a la caída más vertiginosa de su popularidad obligando a los Estados Unidos (EE.UU.) a crearle una gira internacional que mejorara su imagen. Primera parada los rastrojos, luego Colombia y países de Europa, finalmente EE.UU. y en Miami no le fue tan bien como esperaba, por lo que fue necesario que Trump lo invitara primero al congreso y luego a la Casa Blanca. Todo se reduce a la importancia de Florida en el venidero proceso electoral, similar a la retórica dedicada a Cuba para buscar la simpatía del voto latinoamericano.


Guaidó logra la unión de los partidos… norteamericanos

Medios de comunicación destacaron cómo Guaidó fue el único capaz de rebajar las tensiones y unir a demócratas y republicanos que, en medio del proceso de impeachment a Trump, se “fundieron” en un aplauso unánime al diputado en desacato. Unanimidad que no lograron los diputados opositores en Venezuela al votar la creación de un fondo especial que autoriza el uso de 20 millones de dólares para “honorarios profesionales y gastos legales”.

Primero Justicia salvó su voto alegando que los “fondos recuperados” sólo se usarían “una vez cesada la usurpación”, hecho que llevó al “contralor autoproclamado” a renunciar,  se trata de una división dentro de otra división, los diputados opositores ya se habían dividido el 5 de enero en el proceso en el que resultó electo el diputado opositor Luis Parra como presidente de la Asamblea Nacional y que llevó a los líderes del G4 a realizar simulacros de sesiones en plazas y canchas para que Guaidó fuera doble autoproclamado (ahora del parlamento), y ni así logran estar unidos.

Por cierto, en el simulacro de sesión sólo faltó instalar la comisión de contraloría, ni siquiera de simulacro quieren contraloría. Al ser más exitoso en unir a los diputados norteamericanos, se estudia proponer a Guaidó para mediar entre Trump y Pelosi, lograr que Trump acepte dar un apretón de mano a Pelosi (presidenta de la Cámara de Representantes) y que ésta se comprometa a reimprimir el discurso del presidente norteamericano.


CNN  Chavista

El senador republicano por Florida, Rick Scott, acusó a CNN de “apoyar la posición de Maduro”, al referirse a Guaidó como “líder de la oposición” y no como presidente legítimo  y agregó que deberían sentir vergüenza. Al gobierno norteamericano le molesta mucho que se dirijan a Guaidó en términos distintos a “Presidente Encargado”, aunque cada vez sea más difícil de sostenerlo pues el supuesto presidente no puede ni aprobar una extradición, hace falta que Trump se refiera a él como presidente para que se vuelva a creer, y ni así. En Reuters temen ser reprendidos por la insolencia de haberse referido a Guaidó como: un ingeniero de 35 años.


Incoherencias y la CIDH

Venezuela ya no pertenece a la OEA, la CIDH es un órgano de la OEA con competencia en los países miembros, por tanto, nada tiene que hacer en nuestro país. Que exista un mundo de fantasía donde Guaidó es presidente y Gustavo Tarre Briceño, embajador de Venezuela en la OEA, es problema de quien decida creerlo. Si Venezuela sirve de razón para que vayan a Colombia, deberían aprovechar para abocarse a los casos de los líderes sociales asesinados sistemáticamente.

El autoproclamado acusa de incoherente al presidente Maduro por no permitir el acceso de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Si Venezuela se retira de la OEA, nada más coherente que no permitir el ingreso de uno de sus órganos, en este caso el dedicado a los DD.HH. Por cierto, Venezuela integra el Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

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