por: David Gómez Rodríguez

“Buena suerte muchachos, pero conmigo no cuenten, yo estoy demasiado ocupado. Estos asuntos de las repúblicas bananeras de la América Latina no me conciernen. ¡Buena suerte! Ya verán ustedes cómo se entrematan. Es una olla de grillos, yo allí no me meto. Yo me dedico a jugar al golf… éste es el mensaje de Trump”, dijo en su programa el propagandista de la ultraderecha de Miami, Jaime Bayly, cuando hablaba sobre la concentración que el diputado, expresidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Juan Guaidó, hiciera en Miami luego de una gira por varios países donde procuró oxigenar su mellada imagen y solicitar mayor presión intencional contra Venezuela.

En los escasos kilómetros que separan a Miami de la mansión del magnate que prometió la construcción de un muro como política migratoria de EEUU, solo se olía la fragancia de la frivolidad burguesa y la prepotencia imperialista. Está claro que, a pesar del saludo en el congreso norteamericano, el presidente favorito de los supremacistas blancos norteamericanos, humilló a Guaidó de una manera olímpica. Cuando Trump decide ver el super bolwl mientras Guaidó hacia un mitin a pocos kilómetros, envió un mensaje contundente de prepotencia y desprecio a sus peones al sur de la frontera. No hay vuelta atrás para ese desplante, pues incluso si Trump lo recibiera mañana en la Oficina Oval, ya la humillación fue consumada.

Fue sobre la agonía política de Guaidó que Trump se dio el lujo de planificar y organizar su aparición de último momento, como en la mejor película de acción hollywoodense. Dejó que lo destrozaran por todos los medios y con ínfulas faraónicas lo invitó al congreso para que le besaran los pies mientras decía lo que ya ha dicho incontables veces. Es decir, no es ninguna sorpresa escuchar a Trump decir que en venezuela hay una dictadura y que apoya a Guaidó ¡Claro que apoya al peón! La pregunta es ¿Lo sacrificará antes de las elecciones como hizo con John Bolton o lo usará hasta el final como parte de la campaña con la comunidad latina influenciada de manera importante por el anticastrismo y los artistas del Doral? ¿Seguirá Guaidó políticamente vivo durante tanto tiempo?

Ni el dinero, ni las amenazas de intervención, ni las sanciones, ni los fakes news pudieron convertir a Guaidó en reina, a penas se ha llenado de vestidos de gala para desfilar en pasarelas que no le corresponden y donde siempre se ve fuera de lugar. En un año fue incapaz de lograr su cometido a pesar de que pusieron a su disposición torres y alfiles. Guaidó, como peón, necesitaba una política de electroshock, se la dieron, ahora tiene una foto en el congreso de EEUU, pero dejó de ser presidente en la Asamblea Nacional de Venezuela ¡Esto es la realidad! Entonces, por más que la industria de la comunicación maquille al peón de reina y que EEUU siga usando la coacción en el escenario internacional, la legitimidad y la institucionalidad, no la pueden construir fuera de la lógica de la república y obviando los términos que la constitución estipula en un sistema regido por la democracia. En la política las relaciones de poder definen la verdad y en Venezuela el poder del Estado sigue ejerciendose a través de sus instituciones bajo la conducción del Presidente legítimo, Nicolás Maduro Moros. Guaidó es una fantasía, una comiquita en medio del congreso, con tanto poder sobre el Estado venezolano como el que tiene Micky Mouse sobre el ejército ruso.

David Gómez Rodríguez

@davidgomez_rp

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