El mayor peso de la espada venezolana de la esgrima reposa sobre los hombros del campeón olímpico Rubén Limardo, quien hoy por hoy se ubica en el décimo puesto del ranking mundial, manteniéndose en zona de clasificación a Tokio 2020 como el mejor representante del continente, pese a no haber llegado aún a su tope máximo en lo físico.

“Rubén está buscando llegar a su tope, a su mejor nivel competitivo y enfocado en eso es que ha venido trabajando después de regalarnos aquella final histórica con su hermano en los pasados Juegos Panamericanos, donde compitió digamos que a un 30% de su verdadero potencial”, resume Francisco Marín, presidente de la Federación Venezolana de Esgrima, sobre la actualidad del líder de espadistas nacionales.

En función de lograr la forma deportiva idónea, Rubén lidera el quinteto criollo que desde este 24 y hasta el 26 de enero luchará en la pedana del Grand Prix de Doha, en Qatar, donde la intención no es otra que seguir en carrera por los puntos olímpicos pensando en Tokio 2020.


Junto al oro olímpico en Londres 12’ estará su hermano Francisco, Fabián Caicedo, William Gascón y Gabriel Lugo, todos en una competencia individual a la que se han registrado 219 competidores, entre ellos los diez primeros del planeta en espada, un selecto grupo al que Limardo escaló tras sus resultados en 2019.


En la rama femenina, sólo una representante tendrá la espada nacional en Doha: María Gabriela Martínez, prima de los Limardo, quien ocupa el peldaño 33 del ranking mundial individual femenino.

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