En una gira construida a la medida por los Estados Unidos (EE.UU.) Juan Guaidó se embarca en un periplo que lo lleva a Colombia como primer destino, en el marco del Foro Hemisférico contra el Terrorismo.

El tour, diseñado para levantar la imagen alicaída del político venezolano, es una dura prueba para el Departamento de Estado, en manos de quien descansa toda la estrategia. El hombre, no atraviesa un buen momento: perdió la Asamblea Nacional, en medio de un abierto conflicto con un grupo de diputados opositores que se rebelan y toman distancia del otrora “hombre fuerte”. Que ya no lo es. Al menos en la magnitud y el alcance que sus aliados pretenden vender. La imagen de Guaidó se encuentra en su momento más negativo dentro del país. Y supera las fronteras.

Esa crisis se gestó durante los últimos meses, debido a varios escándalos de corrupción y sobre todo porque ya no es el dirigente emergente autoproclamado Presidente Encargado de Venezuela del 23 de enero del año pasado, quien fuera proyectado a través de una poderosa maquinaria política, mediática y económica, hoy no logra movilizar a las bases opositoras dentro del país, ya no preside el Poder Legislativo, ha perdido credibilidad, su ficción de gobierno es ahora muy vulnerable y su incapacidad de traducir los anuncios en actos, lo ha debilitado al máximo. Guaidó vendió una promesa de victoria que nunca sucedió y gran parte de quienes le creyeron se desilusionaron.

 

Lo que mantiene a Guaidó justo donde está, es el apoyo, hasta ahora inamovible de la Casa Blanca, en coalición con los intereses creados en Colombia. Súmese a esto, el importante detalle de que es allí donde EE.UU. tiene sus bases militares y una de ellas, ha sido preparada especialmente para desplegar una acción militar contra Venezuela, en el momento en que así lo consideren.

“Es importante entender que toda la legitimidad de Guaidó se sostiene sobre el reconocimiento internacional, sobre tener “fotos de Presidente”. Y en el contexto de perder la presencia en la AN, estas fotos son muletas para mantenerlo en las noticias como Presidente (autoproclamado de Venezuela)”, así lo ha dicho la abogada venezolana Ana Cristina Bracho, magíster en Derecho Público y Derechos Fundamentales. El objetivo de las fotos fue logrado al llegar a Colombia, y reforzado con el momento más importante para la narrativa construida alrededor de Guaidó: el encuentro con el secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo y el encargado especial para Venezuela por parte de EE.UU,, Elliot Abrams.

Pero fiel a su costumbre de salir en la búsqueda de momentos escabrosos, Guaidó se engancha de inmediato en un pleito con Gustavo Petro (Senador colombiano por el movimiento “Colombia Humana”), al acusarlo de cómplice del gobierno de Maduro y por asociación lógica, un aliado de “terroristas”. Petro sale al paso con toda vehemencia y mediante un trino, descalifica lo que la prensa ha llamado, magnificando el asunto “la primera reunión de trabajo entre Duque y Guaidó” “Pero si ninguno trabaja” Es la respuesta del Senador.  Con menos de 24 horas de haber sido publicado, el trino de Petro ha generado más de 39.000 interacciones en la red social.


Posteriormente, a su llegada a Londres, una fuerte protesta en su contra le sorprende al llegar a la reunión pautada con el Primer Ministro británico, Boris Johnson. Activistas del movimiento “Hands off  Venezuela” manifiestan ruidosamente su rechazo ante la presencia del político venezolano lanzando consignas como “You are not welcome here” (No eres bienvenido aquí).


Uno de los miembros del movimiento, Jorge Martín, calificó al parlamentario como un “títere del Gobierno de Estados Unidos”, así como aseveró que Guaidó debería estar preso en Venezuela por el intento de golpe de Estado contra el presidente Maduro. Se proclamó presidente en una plaza pública, sin ningún respaldo legal, además de que ha llamado a la intervención militar extranjera contra su propio país. En lugar de andar por el mundo, Guaidó debía estar preso en su país por instigar a un golpe de Estado contra el gobierno del presidente constitucional Nicolás Maduro”, recalcó Martín, quien participó en la movilización.

Lo propio sucede posteriormente en Bruselas. A su llegada a la capital de Bélgica, el venezolano encuentra carteles que dicen, entre otras cosas, “Guaidó amigo de los narco-paramilitares rastrojos, persona no grata en Bruselas.” Esta tarde partirá de Bruselas a Davos, Suiza, donde participará como orador en el Foro Económico Mundial. Esta tribuna representa una apuesta muy elevada para la retórica diplomática mundial que dibuja la Casa Blanca.

Si se evalúa en frío los resultados de lo que, hasta ahora ha sido esta gira, la balanza es más bien negativa. El esfuerzo de los EE.UU. por forzar un reconocimiento internacional para Guaidó es tan descarado, que es difícil creer que se trata de verdadera diplomacia. Al menos, lo que sí puede asegurarse es que, manifestaciones populares de apoyo, no ha tenido.

Tropiezos en el camino no le faltarán, pues Nicolás Maduro Moros continúa despachando desde Miraflores, en tanto él debe peregrinar por el mundo levantando argumentos definitivamente insostenibles.

 

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