Como si se tratase de un sujeto anónimo, la web posee poca o nula información de la vida privada ni de su participación en el gobierno de Luis Herrera Campins, de nada más y nada menos que de Leopoldo Helimenes Castillo Atencio. Lo que sí se sabe es que fue militante del partido COPEI, un partido casi extinto en la actualidad, pero que fue uno de los miembros fundadores de la “Democracia Representativa” que se alternó en el poder con el partido Acción Democrática por 40 años hasta la llegada del Presidente Chávez en 1999.

De empresario a Matacura

Leopoldo Helimenes sin duda supo ganarse su nombre pues luego de desempeñarse brevemente como director ejecutivo de Fedecámaras, logró entrar a las esferas del poder político y fue nombrado embajador de Venezuela en El Salvador, donde se convierte en el poco célebre “Mata Cura”, gracias a su participación sangrienta en la “Operación Centauro”, que:

El 24 de marzo de 1980 le cegara la vida con un disparo al corazón al monseñor Oscar Arnulfo Romero, que luego de escribir una carta al entonces presidente de Estados Unidos, Jimmy Carter, exigiendo que cesara el apoyo militar al gobierno represivo de El Salvador, fuese cazado por los llamados “escuadrones de la muerte” comandados por la Junta Revolucionaria de Gobierno quienes mantuvieron el poder desde 1979 hasta 1982; Y que el 16 de noviembre de 1989 asesinaran a seis sacerdotes jesuitas junto a unas domésticas, por presuntamente estar vinculados a los grupos guerrilleros de izquierda en El Salvador.

 

La participación del “Mata Curas” en dichas operaciones, a pesar de ser negada y desaparecida de los archivos, fue de algún modo confirmada, el 31 de enero de 1990 cuando el Senado de los Estados Unidos de América revisa la nominación de Roger Noriega cómo Subsecretario de Estado para América Latina. Se supo que Noriega estuvo vinculado con Elliot Abrahams, John Negroponte, Otto Reich y Roger Pardo-Maurer principales agentes de inteligencia anti izquierda en Latinoamérica y vinculados a asesinatos, persecuciones, desapariciones, entre otros crímenes, es dicha investigación se reconoce la vinculación del entonces embajador de Venezuela, Leopoldo Castillo, a éste grupo.

De Mata Cura a Palangrista

3 de mayo de 2017 Leopoldo Castillo publica un twitter donde dice: “Información, traslado de Leopoldo López desde Ramo Verde al Hospital Militar, sin signos vitales. Régimen maneja hipótesis de intoxicación Noticia que fue inmediatamente desmentida por Diosdado Cabello quien mostró un video donde aparecía Leopoldo López vivo.

De palangrista a presidente ficticio

Como quien quiere comenzar de cero, reaparece en la vida política en el año 2003 para abrir una nueva trinchera contra el chavismo, uniéndose a la conjura contra la paz y la estabilidad de Venezuela, a través de su programa televisivo “Aló Ciudadano”, de donde sale huyendo de la justicia venezolana para reaparecer en la Tv mayamera y como guerrero del teclado, difundiendo información falsa, como la que publicó en 2017 donde culpa al gobierno bolivariano de intentar asesinar a Leopoldo López.

En resumen, tenemos a un empresario que se metió en política y que se convirtió en asesino; que quiso limpiar su nombre y terminó diciendo mentiras e incitando al odio.

Ese es el personaje que el 15 de Enero de 2020 Es “nombrado” presidente de la comisión de reestructuración de Telesur:

Pudiéramos decir mucho de su reciente nombramiento ficticio como presidente de Telesur, por un gobierno sin poder real, por un presidente encargado sin ningún reconocimiento institucional y popular, pero analicemos un poco éste acontecimiento; Telesur es una televisora creada por Hugo Chávez y Fidel Castro para darle un espacio comunicacional a los pueblos de Latinoamérica, para informar, formar y señalar las gestiones gubernamentales de derecha. El éxito de ésta televisora está a simple vista, éste nombramiento lo certifica.

Hoy Leopoldo Castillo se plantea un plan de 9 puntos para el presunto “Rescate de Telesur” entre los que podemos destacar: El plan de ingresos, Nuevos convenios con los países para que vuelvan a transmitir Telesur, suspendido por el sesgo ideológico; Lograr una sede que estará ubicada en Miami; Conseguir personal calificado, entre otros.

Pues bien, Telesur ha sido atacada desde el vuelco a la derecha que dieron los gobiernos de distintos países, comenzando por el gobierno derechista de Macri en Argentina, el de Moreno en Ecuador y recientemente el de la Golpista boliviana Áñez. Ahora el plan para la destrucción de la televisora instruida por el Gobierno de los Estados Unidos pasa por un robo a los activos de la misma en distintos países, tomar por asaltos las corresponsalías e ilegalizar al medio para dar paso a “Lo Nuevo”.

Leopoldo Castillo, un fatídico y oscuro personaje de la historia de Centroamérica y de Venezuela pretende ser el “Remedio” que necesita la “Izquierdista” Telesur, para ser un espacio “Verdaderamente Democrático”, donde la “Ideología” esté fuera de su parrilla, eso sí la ideología de los pueblos indígenas, afrodescendientes, movimientos sociales y gobiernos progresistas de la región, para dar paso a la ideología neoliberal de extrema derecha, golpista y antidemocrática de los gobiernos que responden a los intereses de Estados Unidos.

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