Un año de resistencia y ratificación de la Revolución Bolivariana se cumple este 10 de enero, de la mano del presidente de la República Nicolás Maduro.

Haciendo frente a los planes desestabilizadores de Estados Unidos, arremetida de la oposición venezolana y guerra económica, el mandatario nacional cumple un nuevo año de victorias.

“Allá ellos con su desesperación, su nerviosismo y su locura. Y acá con nosotros con nuestro amor, con nuestra paz, con nuestra visión de futuro, con nuestro espíritu redentor, libertario, revolucionario, socialista”, apuntó el mandatario durante su discurso de juramentación. 

 

Victoria constitucional 

La victoria del presidente Maduro llega en mayo luego de disputarse una contienda electoral con el exgobernador opositor, Henri Falcón, dado que la Mesa de Unidad Democrática (MUD) anunciara que no participaría en los comicios presidenciales sin razón legal alguna.

Dos meses después el Tribunal Supremo de Justicia en el exilio, el cual no cuenta con ningún tipo de validez, declara un vacío institucional en la Presidencia de Venezuela. Pero la realidad es que en el país seguía gobernando Maduro.

Llega el 2019 y el mandatario nacional asume la Presidencia en su segundo periodo el 10 de enero, y cinco días después la Asamblea Nacional en desacato declara una usurpación en el cargo, otra acción que no tiene efecto, porque toda decisión es nula.

El 23 de enero se autoproclama como presidente interino de Venezuela y sin basamentos legales, el diputado opositor Juan Guaidó, aceptado por solo 50 países, mientras Nicolás Maduro fue reconocido por la Organización de las Naciones Unidas que está integrado por casi 200 Estados.

Sí, 50 países de los que solo daba la cara Estados Unidos, con el único objetivo de tener una figura que ejecutara sus planes desestabilizadores en Venezuela con fines económicos, mismas acciones que luego rechazaban quienes apoyaban a Guaidó.

Sin duda este rechazo significó parte de la victoria que tuvo el presidente constitucional de Venezuela, Nicolás Maduro.

Sanciones y desestabilización 

El pueblo venezolano se ha visto afectado por las medidas unilaterales coercitivas que seguía imponiendo la administración estadounidense, las cuales  dificultan la adquisición de insumos básicos con el fin de mantener la propaganda mediática que en Venezuela el Gobierno no permite que la población lo obtenga.

En 2019, EE.UU. y sus aliados agudizaron las medidas contra la población, desde enero cuando congelaron 7 mil millones de dólares en activos de la empresa filial de Pdvsa, Citgo, lo que es considerado una pérdida grande, porque ese dinero era utilizado para adquirir en el mercado internacional medicina y alimentos.

A su vez, el Banco de Inglaterra confiscó de forma ilegal 1.359 millones de dólares en oro de Venezuela.

Luego en abril, bloquearon acciones del Banco Central de Venezuela (BCV), que evitaban el uso de fondos para la protección social de la población, y en agosto bloquearon activos de cuentas oficiales del Gobierno nacional.

A esto también se suma los planes desestabilizadores que pretendían derrocar al jefe de Estados, los cuales fueron combatidos por la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) en unión cívico y militar.

Uno de estos planes fue el 30 de abril, cuando el autoproclamado Juan Guaidó apareció junto a Leopoldo López en el distribuidor Altamira, haciendo creer a sus seguidores que estaban en la Base Aérea de la Carlota y que ese día lograrían el cese de la ‘‘usurpación’’, gobierno de transición y elecciones libres.

Plan que también terminó en un triunfo de Nicolás Maduro, dado que siguió siendo presidente, mientras Guaidó se encaminaba hacia su caída política ante la comunidad internacional y desde ahí arranca el descenso de una falsa popularidad.

Acciones de Protección para el pueblo venezolano 

Todo el daño que han querido hacerle al pueblo venezolano ha sido enfrentado por el presidente Maduro, quien en rescate de la economía implementó medidas que benefician a la ciudadanía.

Bonos de protección social durante todo el año, aumento del salario mínimo, jornadas de vacunación en todo el territorio nacional, implementación de un plan para víctimas de la guerra económica y la llegada de la criptomoneda ‘‘Petro’’ al mercado nacional, fueron parte de las políticas sociales que se implementaron en el país.

De esta manera, el mandatario ratifica el apoyo popular que lo ha mantenido a lo largo de estos siete años, pese a toda la arremetida y guerra no convencional en su contra, una de la más dura que ha recibido la Revolución Bolivariana.

Un pueblo que resistió y sigue resistiendo junto a su presidente, respaldando sus llamados a diálogos, que se volvió un hecho en la Mesa de Diálogo Nacional que dejó acuerdos con la oposición venezolana, la salida de Venezuela de la Organización de Estados Americanos (OEA), como parte de sus políticas internacionales e incluso, la presidencia pro tempore del Movimiento de Países No Alineados (Mnoal) así como la victoria para reingresar al Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

“¡Aquí estoy, listo, de pie, para democráticamente llevar las riendas de nuestra patria hacia un mejor destino, hacia un destino superior. Hemos cumplido y seguiremos cumpliendo con la Constitución, con la democracia y con nuestro pueblo”, exclamó en juramentación el pasado 10 de enero de 2019.

 

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