Este 15 de diciembre se cumplirán 20 años de la consulta popular mediante la cual se aprobó la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, también se cumplirán 13 años de iniciarse el proceso de conformación del Partido Socialista Unido de Venezuela, organización política fundada por Hugo Chávez, esencialmente para ser vanguardia en lograr la integración del pueblo venezolano al desarrollo del proyecto de país consagrado en el texto constitucional.

En la entrega anterior comentaba que la Constitución es esencialmente antiimperialista y pretende romper con un tiempo histórico estructural, en el cual se sembró durante el siglo XX una cultura de conquista para adecuar a la sociedad venezolana para que fuese tributaria a los intereses del imperio estadounidense.

Por tal motivo el espíritu, propósito y razón de la Constitución de 1999 es la refundación de la República con base en la doctrina antiimperialista de Simón Bolívar, para garantizar los derechos irrenunciables de la nación: la independencia, la libertad, la soberanía, la integridad territorial y la autodeterminación nacional.

Chávez visualizó quien sería y es el principal enemigo en el propósito de garantizar los derechos irrenunciables de la nación. En tal sentido, la declaración de principios del Psuv inicia afirmando que: “a comienzos del siglo XXI la humanidad ha ingresado de lleno en la encrucijada más riesgosa de su historia. El capitalismo en su fase imperialista ha tocado sus límites y se ha reafirmado con sus políticas neoliberales y su modelo de influencia mediática, como el principal enemigo de la humanidad”.

En la misma declaración se establece que “la defensa de la Revolución Bolivariana implica la defensa de la soberanía nacional, tarea que es responsabilidad fundamental del partido (Psuv) y el pueblo, combinando todas las formas de lucha para evitar que el imperialismo y sus aliados puedan avanzar en dinámicas belicistas, anexionistas, divisionistas, de sometimiento y destrucción del mundo”.

Por tal razón, la militancia del Psuv debe ser esencialmente antiimperialista y luchar permanentemente contra los antivalores neocolonizadores que buscan adecuar a la sociedad para que piense y actúe a favor de los intereses trasnacionales.

Francisco Ameliach

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