por: Hugbel Roa

Como Santo Tomás, tuvo que “ver para creer”, muchos de los pseudo intelectuales de la economía venezolana se mofaron y subestimaron –una vez más- la estrategia del Presidente Nicolás Maduro para romper el bloqueo que hoy vive Venezuela, con la creación del Petro, la primera criptomoneda respaldada por riquezas reales.

Sin embargo, fue tan certera la visión del Presidente, que inmediatamente el imperio norteamericano a través del megalómano Donald Trump y el Departamento de Estado ordenó sancionar el Petro el pasado 19 de marzo de 2018, donde la Orden Ejecutiva prohíbe las “transacciones relacionadas con la provisión de financiamiento y otras negociaciones en Estados Unidos, por un estadounidense o dentro del país, de cualquier moneda digital o ficha digital, emitida por, para o en nombre del Gobierno de Venezuela a partir del 9 de enero de 2018″

Hoy ya vemos los primeros frutos de este criptoactivo, se muestra con claros signos de ser una reserva de valor real y poderosa frente al resto de las criptomonedas, avanza como una unidad contable, pues permitirá mejorar los mecanismos y manejos contables de la República de forma soberana, pero lo más importante de su funcionamiento es que obtendremos un medio de pago que ya no tendrá que someterse al chantaje de ningún bloqueo, ni de ningún banco receptor o intermediario.

Hoy se observa un avance significativo en la evolución de ecosistema financiero del Petro, en la medida que pueda transar bienes y servicios así como materias primas y procesadas, tales como el hierro, el aluminio y en especial el petróleo, el atractivo del Petro seguirá creciendo a tal punto que el valor del mercado terminará superando el valor del precio del barril petrolero, es decir, en la medida que el Petro se consolide, el ecosistema de intercambio de valor y de sistema de pago se convertirá en un instrumento no solo para romper el bloqueo que hoy vive Venezuela, sino como herramienta al servicio de aquellas naciones que son hoy victimas del chantaje del sistema de plataforma global de pago, conocido como SWIFT que condiciona y rompe con el principio de autonomía de las naciones del mundo.

El Petro, está sustentado de manera tangible en las reservas petroleras del país, la mayoría en la Faja del Orinoco. Hoy seguimos convencidos que no existe un mecanismo más certero y trasparente como el uso del Petro, como estrategia política, económica y social, para el relanzamiento de la economía venezolana, que mientras las grandes hegemonías económicas se empeñen en bloquearnos, el Petro, nos abre la puerta frente al mundo.

Le respondía Cristo a Santo Tomás, frente a sus discípulos: “¡Ahora crees, porque me has visto!”

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