El gobierno de Venezuela tiene 20 años asediado. No es mentira que Washington y las oligarquías financieras han hecho de todo por derrocar tanto a Chávez como a Maduro. Hemos vivido bajo amenaza permanente, con momentos de bienestar y relativa estabilidad, y otros de crisis políticas y económicas.

Está claro que mientras haya un gobierno bolivariano en Venezuela, sus enemigos no descansarán. Nuestras dinámicas políticas tienen que responder a esa circunstancia, sin que la misma sirva de justificación para esconder problemas, errores y situaciones graves que se deben atender.

La semana pasada el colectivo de derechos humanos SurGentes publicó en redes sociales una campaña denominada “No más ejecuciones en el barrio”. Entre las informaciones compartidas está el dato de que “entre 2013 y 2018 aumentaron en 384,6% las muertes ocasionadas por funcionarios de seguridad, victimizando fundamentalmente a hombres jóvenes de los sectores populares”.

Citan como fuentes al CICPC y al Ministerio de Relaciones Interiores, Justicia y Paz. Se trata de los casos que los cuerpos de seguridad registran como muertes por “resistencia a la autoridad”.

Esto generó una pequeña polémica, de esas de Twitter. Unos pronunciaron la famosa frase: “No es el momento”. Otros dijeron que la organización, prácticamente, era de infiltrados pagados por la CIA y George Soros. Y si no eran pagados, pues peor.

Es normal que a los políticos les molesten los señalamientos críticos que los hacen sentirse aludidos. Y cuando las críticas o los llamados de atención vienen de actores correligionarios, de la misma gente pues, se molestan y reaccionan mucho más vehementemente que si vinieran de los contrarios. Lo consideran imperdonable. Y arrancan las descalificaciones. La argumentación para esto es que “se le hace el juego al enemigo”.

Pasa con la situación económica y pasa con la actuación de los cuerpos policiales. No es mentira que lo económico parece cada vez más un laberinto. Y lo que dice SurGentes es cierto y cualquiera con conocimiento mínimo de DDHH, sea de izquierda, chavista o lo que sea, sabe que se trata de una muy grave realidad.

Uno se pregunta: ¿Será que para debatir y resolver los problemas de la vida cotidiana habrá que esperar que a los gringos se les olvide Venezuela y se acabe el asedio infinito?

@ÁngelDanielCCS

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