por: Oscar Bravo

Este personaje que hasta hace poco tiempo de su vida política fue un izquierdista uruguayo, que ejerció las funciones de canciller del gobierno de José “pepe” Mujica, y por lo tanto, estaba en sintonía con las ideas progresistas y antiimperialistas, del que llegó a ser guerrillero y perseguido político, quien, por cierto, le escribió una pequeña carta pública a éste converso y díscolo de la política, diciéndole que ya no era su amigo.

Lamentablemente, este traidor se escribe con la “T” de Trump, se ha convertido en el gran operador político de la derecha latinoamericana. Sigue instrucciones precisas del imperio para destruir todos los sistemas políticos de izquierda que se encuentren en su patio trasero, y que no sean serviles a los gobiernos estadounidenses…y que además no acepten de manera sumisa, los recetarios económicos del Fondo Monetario Internacional y que rechacen las políticas neoliberales.

La almagronización de la derecha continental está enmarcada en la intromisión descarada en los asuntos internos de los Estados nacionales que intentan ser libres, soberanos e independientes, pero el imperio y la OEA se empeñan en tener países colonizados y dominados por un nortecentrismo supremacista que solo quiere tener periferias que le suministren todos los valiosos recursos naturales de la región.

Ahora el almagroserismo interventor provoca golpes de Estado, promueve los disturbios políticos de la derecha, no acepta las derrotas electorales y presiona para que se den intervenciones militares, en donde existan gobiernos de izquierda que no haya sido posible sacarlos del poder. Casos: Venezuela, Cuba y Nicaragua.

El colmo del cinismo de este empleado del imperio es cuando guarda un sospechoso silencio cómplice con la violación de los derechos humanos, cometidos por los gobiernos de la derecha suramericana.

Politólogo

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