El 31 de octubre de 2019, en la Biblioteca Rafael Fernández Heres, se bautizó el primer libro editado por la Universidad Nacional Experimental de la Gran Caracas a través del Crisol. Se trata de Entre la Independencia y la Libertad volumen 1, que es a su vez el primero de la serie Luces y Virtudes Sociales, bajo la dirección de Alexandra Mulino y en el que escriben los venezolanos Alí Ramón Rojas Olaya, José Gregorio Linares, Thaís Marrero, Elizabeth Leal, Iluska Salazar, Isabel Fagúndez, Omar Hurtado Rayugsen, Alexander Torres Iriarte y Aquiles Silva; los argentinos Carla Wainsztok y Maximiliano Durán y la mexicana María del Rayo Jiménez.

A este granero de libros de Jesuitas a Tienda Honda se dieron cita la Red Bolivariana de Coros Hugo Chávez; el padre Numa Molina; la artista plástica Dilcia Andrade, autora del lienzo plasmado en la portada; la transcriptora María Cervantes; la correctora Raymar Vásquez; docentes de la Unexca, UCV, Unesr, Unearte y UBV; estudiantes del Movimiento Súbele Dos; el grupo de la canción necesaria Pueblo Bravo, entre otros.

El acto comenzó con la entonación del Gloria al bravo pueblo, las palabras de Alexandra Mulino, quien trazó las líneas políticas de lo que sería el bautizo. Un minuto de silencio para la notable e imprescindible Thaís Marrero. Siguió el rector en su rol de coordinador del libro e inmediatamente cedió la palabra a José Gregorio Linares, Isabel Fagúndez, Iluska Salazar y Elizabeth Leal, quienes hablaron de sus trabajos entre vítores a Evo Morales, Díaz Canel, Daniel Ortega, Nicolás Maduro y a los Fernández argentinos. Se interpretaron canciones de Alí Primera en su día de cumpleaños.

Hoy en la Latinoamérica profunda, mientras militantes bautizan el libro en la Caracas paridora de libertadores, niños, jóvenes, mujeres y hombres negros, indios, zambos, pardos, mestizos, blancos de orilla, mulatos y criollos; cuyos corazones fueron formados para la libertad, la justicia, lo grande, lo hermoso; recorren el espacio inmenso que hay entre la independencia y la libertad alumbrando la esperanza de todo un continente de venas abiertas con las mismas velas con las que el hombre más extraordinario del mundo ilumina las sociedades americanas de luces y virtudes sociales. ¿Y qué exigen estas personas insurrectas? Comida para los hambrientos, ropa para los desnudos, posadas a los peregrinos, remedios a los enfermos y distraer de sus penas al triste, en pocas palabras, hacer menos penosa la vida. ¡Rodríguez vive!

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