El inicio del siglo 19, estuvo marcado por una serie de conflictos y revoluciones que pusieron en entre dicho todo lo que estaba estipulado en Europa desde siglos atrás, de esa manera, uno de los enfrentamientos bélicos más importantes que encontraremos en el inicio de siglo fue la Primera Guerra Mundial.

Los últimos días del Gobierno provisional y el auge de los sóviets en Rusia.

Rusia vivía bajo un sistema monárquico. Tras la caída del zar, Nicolás II, se instauró un gobierno provisional. Éste se encontraba encabezado por antiguos miembros de la cúpula zarista, los cuales buscaban la creación de un Estado más liberal, pero que respetara las posesiones privadas de la élite rusa.

Sin embargo, esto no fue bien acogido por los revolucionarios conocidos como los “Sóviets”, un grupo muy enaltecido que buscaba la revolución proletaria, siendo el mismo Lenin, quien estaría a la cabeza de dicho partido y desde su exilio fue preparando una fuerza popular para acabar con el gobierno y poder instaurar así un gobierno de la clase trabajadora.

Entre el 6 y el 8 de noviembre del año 1917, el gobierno provisional impuesto tras la caída de los zares, sufriría un duro golpe, que acabaría ocasionándole su desintegración. Desde el primer momento, el partido bolchevique había ido haciendo una serie de propagandas en contra del gobierno provisional debido a que ese gobierno era custodio del poder burgués.

Esto llevaría a la construcción del lema “Paz, pan y tierra” y “todo el poder para los soviets”. A estos movimientos de captación se le sumaba la gran crisis económica que sufría el estado y el avance del frente enemigo hacía Rusia, pues para aquel entonces, Rusia permanecía en la Primera Guerra Mundial.

De esa manera los soviets fueron tomando una a una las guarniciones militares de Petrogrado, de modo que el Gobierno quedaba totalmente indefenso, y siendo capturada toda la cúpula el 7 de noviembre de 1917, siendo acusados de contrarrevolucionarios.

En las mismas fechas, se estaba celebrando en la ciudad el II Congreso de los Sóviets, donde todos los partidos “hijos de la revolución”, entre estos estaban, un grupo de socialistas “moderados”, que al enterarse de lo acaecido con el gobierno, decidieron salirse de este en señal de protesta, aunque lo único que consiguieron con ello, fue que la gestación del gobierno bolchevique fuera más rápido.

Ante esto, los partidos opositores formarían una serie de frágiles alianzas para ocasionar un contragolpe, el problema sería que no contaban con los apoyos suficientes, ni en el ejército, ni en la población.

Las primeras medidas tras la toma de control

Tras acabar con el gobierno provisional, los bolcheviques iniciaron una serie de cambios dentro del gobierno, que captó la simpatía del pueblo:

Retirada de la guerra: Desde el principio, los sóviets habían advertido que la Primera Guerra Mundial, estaba acabando con la Revolución Rusa, además de dejar una economía sumergida. De esa forma, mediante el Tratado de Brest-Litovsk, Rusia se salía de la Guerra para poder reorganizarse.

Redistribución de la tierra: Uno de los lemas de los sóviets fue la repartición de las tierras entre los campesinos.

Control de las fábricas: Del mismo modo, las fábricas fueron desprivatizadas y puestas en manos de los comités de los obreros.

Obtener el poder: Un elemento que nunca escondieron fue el pensamiento de que el poder debía ser asumido por la clase obrera organizada, y estos eran los sóviets.

La guerra civil

A inicios de año 1918 no quedaba duda que el control por parte de los bolcheviques era muy amplio, aunque encontraremos una serie de grupos colocados en la oposición, lo cual generaría una guerra civil para obtener el control total del país para el sector proletario.

Del lado opositor, se encontraba un grupo de militares procedentes del gobierno zarista, en los cuales había terratenientes, altos cargos militares, miembros de la Iglesia y miembros del sistema político liberal, a los que se les había ido apartando de la política por ser estos quienes conformaban el poder monárquico reciente. De esa forma, el país se dividió en dos partes muy bien definidas:

El bando contrarrevolucionario o el denominado ejército blanco y el bando bolchevique o ejército rojo.

Así comenzaba una etapa que duraría tres años, entre los años 1918-1921, en los que el ejército blanco fue ayudado por países extranjeros, que son los que veían con malos ojos lo que estaba sucediendo en Rusia, pues no querían que el alzamiento llegara a sus países.

Por el lado contrario, el ejército rojo, se abasteció gracias al trabajo productivo campesino, quienes con su gran capacidad de producción agraria, sostenían a los trabajadores en la lucha, así como aseguraban las mejoras en las condiciones de vida de la Rusia en revolución.

Durante el proceso de la guerra civil, Lenin fue instaurando una serie de cambios en el gobierno para que todo el control quedara en manos de los soviets, dentro de estos, los más importantes fueron:

Ruptura del modelo liberal burgués.

Creación de la dictadura del proletariado.

¡A los Ciudadanos de Rusia!

El Gobierno provisional ha sido depuesto. El poder estatal ha pasado a manos del órgano del Sóviet de Obreros y Soldados de Petrogrado, el Comité Militar Revolucionario, que dirige al proletariado y a la guarnición de Petrogrado.

La causa por la que el pueblo ha luchado —la oferta inmediata de una paz democrática, la abolición de la propiedad de la tierra por los terratenientes, el control obrero de la industria y la creación de un Gobierno de los sóviets— ha quedado asegurada.

¡Viva la revolución de los trabajadores, soldados y campesinos!

Comité Militar Revolucionario del Sóviet de Obreros y Soldados de Petrogrado.

25 de octubre de 1917, 10:00 de la mañana.

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