Latinoamérica se levanta contra el neoliberalismo, el avance de la derecha en el continente y la nueva fase de “tutelaje gringo”, trajo como consecuencia lo que todos advertimos: Pobreza, desigualdad y rabia, mucha rabia acumulada por los pueblos que hoy dicen ¡basta!

Como era de esperarse y tras 10 meses de fracaso de la auto proclamación, Juan Guaidó intenta agarrar cola o sea quiere camuflar de protestas populares, las guarimbas que han ocasionado pérdidas irreparables para todos los venezolanos.

Donde todo comenzó

A principio de este milenio se iniciaron una serie de movilizaciones políticas en los territorios de la antigua Unión Soviética, llevadas a cabo contra líderes, supuestamente “autoritarios”, acusados de “prácticas dictatoriales”, estas fueron las famosas revoluciones de colores.

Las mismas que inspiraron los levantamientos en medio oriente, que no casualmente contaron con el apoyo económico y mediático del gobierno de los Estados Unidos.

¿Qué tiene que ver eso con Venezuela y Latinoamérica?

Sencillo, a raíz de todas de esas supuestas manifestaciones espontaneas, se creó una especie de manual de golpes de Estado blandos o suaves, al mejor estilo de Gene Sharp, que incluyen el uso de civiles aparentemente pacíficos, que se manifiestan contra un gobierno y que poco a poco crean focos de violencia y caos (Guarimbas) en las principales ciudades hasta lograr su renuncia. Esto, unido a fuertes campañas comunicacionales que justifican dichas acciones.

Dicho manual que ha sido utilizado en Latinoamérica contra los gobiernos de corte progresista o revolucionarios, a quienes se les acusa de torturadores, dictadores, etc., etc., etc.

¿Cuál es la diferencia de estos “levantamientos”?

Venezuela, Nicaragua y Bolivia encabezan la lista de países asediados por esta nueva estrategia de la doctrina Monroe, mientras los pueblo gobernados por las derechas (Ecuador, Colombia, Chile, Panamá, Haití, Argentina) se levantan contra las políticas neoliberales, en medio de una represión solo vista durante los gobiernos dictatoriales de los 70 y 80 ¿Cuál ha asido la reacción del mundo? El silencio, ese que solo parece indicar la existencia de pueblos de primera y segunda categoría, esto, dependiendo de la conveniencia de los grandes polos de poder político y económico, que se disputan el control del continente.

No son iguales ni parecidos. Los levantamientos tienen rostros y manos distintas; unos llevan el rostro y las manos rasgadas por el sol de las jornadas de trabajo mal pagadas y las otras se tapan el rostro y son sostenidas por otras manos, las mismas  que por años los han golpeado.

 

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