Hasta el viernes pasado, cuando la vicepresidente ejecutiva de la República, Delcy Rodríguez, desde la ONU destapó con su discurso la olla podrida del chantaje político, económico y diplomático, las guerras de conquista, las medidas unilaterales de EEUU y sus secuaces contra decenas de naciones, los campos de entrenamiento de mercenarios que el gobierno colombiano tiene en la frontera para invadir a Venezuela, entre otras conjuras, el mundo despertó por fin del letargo en que estuvo sumido, víctima de la perversidad de EEUU y sus secuaces.

Una tras otra, Rodríguez fue desnudando durante su intervención del 27 de septiembre, en la 74º período de sesiones de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, a veces interrumpida por estruendosos aplausos, el amoral accionar de EEUU, que violando el derecho internacional, la Carta de la ONU, convenios y tratados regionales y acuerdos bilaterales, se autoproclamó en juez, gendarme y verdugo de la paz en el planeta.

La mayoría de esas acciones fueron aventuras bélicas que terminaron en fracaso, humillantes derrotas asestadas por naciones dignas, por fortuna y con frecuencia, como recordó Bolívar hace dos siglos, lideradas por un puñado de hombres libres que vencieron a imperios, por lo que EEUU se ha visto obligado a cambiar de táctica, mas no de estrategia, en su afán de conquistar al mundo.

Hoy lo intenta con el Golpe Suave de Gene Sharp que derroca gobiernos con golpes parlamentarios y miles de sanciones que aplica en el planeta a decenas de pueblos con gobiernos soberanos como Venezuela, Cuba y Nicaragua, negados a convertirse sus vasallos como lo han hecho esos lacayos de la OEA y el Clan de Lima que vendieron a sus pueblos al imperio por un puñado de dólares, por lo que tienen como destino el basurero de la historia.

Al poner al descubierto la trayectoria intervencionista y guerrerista de EEUU hundiéndola con su denuncia en las aguas del Río Este (East River) que bordea la sede de la ONU, Delcy logró otra gran victoria diplomática como la conquistada en 2017 cuando hizo naufragar en la playa de Cancún la intervencionista nave de la OEA que en vano pretende destruir el inédito y pacífico proyecto político e ideológico de Chávez.

Y mientras esos lacayos y su amo aúllan como lobos a la luna, el pueblo venezolano continúa su marcha triunfal de la mano de Maduro.

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